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2ºA-B-E.HISTORIA
MIERCOLES 30 DE SEPTIEMBRE |
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Nombre
del programa: Aportaciones culturales de los pueblos indígenas |
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Aprendizaje
esperado: Conoce algunos aspectos de los pueblos indígenas de nuestro país,
por ejemplo, cuántos y cuáles son los grupos étnicos que coexisten en nuestro
territorio, dónde están asentados, así como su situación económica y
política. |
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Énfasis:
Valorar las aportaciones de los pueblos indígenas a la vida cultural de
México y el mundo. |
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Profa.
Beatriz Delgado Ortega |
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Fecha
de entrega: jueves 01 de octubre de 2020. |
¿Qué vamos a aprender?
Identificarás aspectos y características de los pueblos
indígenas que se encuentran en nuestro país. Además, reconocerás personajes y
valorarás las aportaciones de los pueblos indígenas.
En la sesión pasada conociste, cuáles y cuántos son los pueblos
indígenas, dónde se encuentran ubicados, las lenguas indígenas que más se
hablan, cuales están en riesgo, entre otros aspectos importantes.
El tema que atañe en esta ocasión, son las culturas originarias
de nuestro país, y su contribución a la vida cultural de México y el mundo.
¿Qué hacemos?
Para iniciar, lee con atención el siguiente poema, titulado
“Entre oros y espejos”, del escritor maya Jorge Miguel Cocom Pech. Conforme
leas el poema, concéntrate en las emociones que te genere.
Entre oros y espejos
Ichil k’ank’antuúnil
yéetel ich néeno’ob
A mi padre don Miguel
Cocom Vivas
Jorge Miguel Cocom
Pech.
No vengo a presencia
la entrega de oros y jades,
a cambio del hechizo
radiante del engaño.
Si quiero mirar mi
rostro, ¡básteme lavarme la cara con el
agua de mis sueños ¡
Los sueños no mienten,
son el código fugaz de
un torrente de vida.
Visitas esporádicas de
imágenes y voces,
espectros que vuelven
por las noches entre la
espesa lobreguez de la
memoria
carcomida a diario por
el olvido.
No, no vengo a
presenciar la entrega del tributo
con las manos llenas
de plumas y flores, que los
ojos vivos de mis
arbustos y hierbas olorosas,
que la voluta de
copal, la sarta de pétalos con perfume,
no la merecen tus
manos ensangrentadas, ni tus
ojos que codician con
morbo los muslos de mi tierra.
No, no vengo a
presenciar la entrega de alhajas
y piedras preciosas.
Que el tesoro más
estimado de un hombre, no está
en lo que muestran sus
manos, sino en lo que
atesora su corazón
dispuesto para otros
atuendo discreto de su
virtud.
No, no vengo a
presidir la entrega de mi patria,
a cambio de ídolos y
cruces,
artificio de la
astucia, invento para el atraco a
incautos y débiles de
espíritu, a quienes dioses
y sacerdotes, ayer
como hoy, la despojan de su
identidad originaria.
Vengo con el alma
henchida de coraje, y entre esta
multitud de vasallos
de la resignación, entenados
del miedo, hijos
legítimos de la cobardía y la
servidumbre en todos
los tiempos,
he aquí que mis manos
se endurecen y mi señor Tlatoani,
alertan a los otros
bolsillos de tu insaciable codicia.
Hoy y aquí, desde mi
anónima presencia, una más entre otras,
Vengo dispuesto a
resistir el espejismo de tus promesas,
armando con el
baluarte de mis rodelas y mis cuchillos
de obsidiana escucho a
tus pretensiones que se
esconden en la
turbiedad de tu yelmo, y de tu toga
franciscana.
No, no puedo ser el
embajador del cobarde que te
confunde con los
dioses, deidades que nos prometieron
el retorno de sus
calendarios y milagrerías,
mientras que, en
ceremonias de sacrificio, aún con
el corazón tembloroso
de los cautivos de guerra,
despiadado testimonio
de atadura inútil a creencias,
ayer como hoy, se
escribe con sangre, oros y espejos
el código opresor de
la conquista que aún no termina.
Enternece en el fulgor
de las estrellas.
Entre oros y espejos
(Poema)
Jorge Miguel Cocom
Pech
https://www.unich.edu.mx/wp-content/uploads/2013/10/BMM_EntreOrosEspejos.pdf
Responde lo siguiente:
¿Qué te pareció el
poema?
Escribe lo que
sentiste al leer este poema.
Ahora, reflexiona en lo siguiente:
¿Por qué se dice que
las tradiciones y cultura de los pueblos indígenas son parte de la identidad
nacional?
El artículo 2o de la Constitución de México establece que “La
Nación Mexicana es la única e indivisible”. Además, establece que: “La Nación
tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos
indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el
territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus
propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de
ellas.”
Desde fines del siglo pasado se reconoció que nuestro país es
culturalmente diverso, debido a la convivencia de múltiples pueblos indígenas,
con sus propias y diferentes formas de pensar, de vivir y de percibir el mundo.
De acuerdo con la propia Constitución, forman parte originaria
de la población nacional y, en consecuencia, tienen derecho a ser reconocidos
con identidad propia, con características propias y derechos que deben ser
respetados por las autoridades gubernamentales y por toda la población
mexicana.
Los pueblos indígenas son denominados como: pueblos originarios,
debido a que son descendientes de las civilizaciones asentadas en lo que hoy es
el territorio nacional, antes de la llegada de los españoles. Y son herederos
de todo el conocimiento acumulado por milenios y trasmitido de generación en
generación. De ahí la importancia de proteger y conservar las lenguas
indígenas.
Te has preguntado, ¿cómo te puedes acercar a conocer lo que es
la cultura de los pueblos indígenas de nuestro país?
Una de las primeras cosas que podrías hacer es, acercarte al
término de Cultura.
El historiador Federico Navarrete ha escrito un pequeño libro
sobre los pueblos indígenas de México que dice lo siguiente:
¿Qué idioma hablas en
tu casa?
¿Qué tipo de trabajo
realizan tus padres?
¿Qué tipo de comida
almuerzas o cenas de cada día?
¿Cómo se visten tú y
tus amigos?
¿Cómo celebras las
fiestas importantes?
¿Cómo te curas cuando
estás enfermo?
¿Qué cosas no debes
hacer en tu casa, en tu escuela, con los mayores?
¿Cuáles son correctas?
¿Qué idea tienes del
mundo y de tu papel como joven y como persona en él?
Seguramente tienes una respuesta para cada una de estas
preguntas, pues todas las personas del mundo hablan una lengua y tienen una
manera de ganarse la vida o producir sus alimentos, todas comen comida cocinada
de cierta manera, todas se visten con cierto estilo, todas celebran y hacen
fiestas a su modo y todas tienen ideas particulares sobre el mundo y lo que
significa ser humano.
Esas costumbres y hábitos son las que forman la cultura que
tienen los seres humanos. La cultura es la principal herramienta que se tiene
para vivir en el mundo: gracias a ella se puede hablar, convivir, trabajar,
festejar. La cultura nos enseña también lo que se sabe del mundo, determina los
gustos e indica la manera correcta de comportarnos.
En general, la cultura que se tiene ha sido transmitida por
nuestros padres, escuela, vecinos y amigos, en suma, por la comunidad de la
cual formamos parte. Por ello, los seres humanos solemos vivir con gente que
tiene la misma cultura que nosotros. Así nos sentimos cercanos a ellos y nos
entendemos mejor.
La cultura que se comparte con la gente más cercana nos da una
identidad común, es decir, un sentimiento de que somos parecidos entre
nosotros. Sin embargo, también existen personas que hablan un idioma distinto,
tienen otra ocupación, les parece sabrosa otra comida, se visten distinto,
celebran otras fiestas y piensan de una manera diferente. Esto se debe a que los
diferentes grupos humanos tienen culturas distintas.
Entonces, ¿la cultura nos ayuda a definir quiénes somos?
La cultura nos da una identidad y nos provee de formas de
relacionarnos entre nosotros. Por ello, es tan importante conocer las
diferentes culturas que habitan en nuestro país.
Junto con todo ello, un nuevo enfoque sobre la relación
naturaleza sociedad, coloca a los pueblos indígenas, con sus conocimientos y
sus tradiciones, en el centro de la conservación de la biodiversidad, a través
de sus prácticas agrícolas actuales, de orígenes ancestrales.
El etnólogo del INAH, Eckart Boege, afirma que “los pueblos
indígenas de México son clave para generar un nuevo modelo de sociedad, donde
se intenta afrontar la crisis civilizatoria y ambiental a nivel mundial.
Revisando la importancia biológica de los principales territorios indígenas, se
estima que alcanzan entre 12 y 20 por ciento de las áreas del planeta bajo el
manejo humano (…) La convivencia con la biodiversidad regional ha hecho
que esas comunidades probaran, desecharan o desarrollaran el uso de plantas,
insectos y animales como alimento, medicina, vestimenta, limpieza corporal o
vivienda. Por esta razón, los pueblos indígenas y las comunidades locales
han sido reconocidos como sujetos sociales centrales para la conservación y el
desarrollo sustentable de la diversidad biológica”.
Ante las crisis ambientales que nos enfrentamos, muchas
soluciones podrían estar en la sabiduría de nuestros ancestros.
Observa el siguiente video y pon mucha atención a lo que se
explica sobre el patrimonio biocultural.
El patrimonio
biocultural de los pueblos indígenas de México.
https://www.youtube.com/watch?v=KK5XAAnbonA
Ahora reflexiona en lo siguiente:
¿Cuál es la
importancia que tienen los pueblos indígenas para México y el mundo?
El concepto de patrimonio biocultural explica la relación
existente entre los saberes tradicionales para convivir de manera armónica con
la tierra, que poseen los indígenas, convirtiendo a sus pueblos en los
guardianes del patrimonio biológico y cultural, pero también son ellos quienes
han hecho la selección, modificaciones y adaptaciones que han diversificado y
enriquecido a la naturaleza, que sostiene y ha sostenido la vida humana.
Así de importantes son las comunidades indígenas. Los saberes
milenarios de cada pueblo son trasmitidos de generación en generación, de forma
oral. El cuidado, las técnicas y herramientas usadas para el disfrute de los
productos de la tierra, están relacionados con rituales y ceremonias
religiosas.
A su vez, estos rituales y ceremonias se rigen por el
conocimiento ancestral de los ciclos lunares, del calendario solar, y un amplio
conocimiento del comportamiento climático y temporal de cada región. Lo que les
ha permitido enfrentar y adaptarse a las circunstancias que se les presentan
año con año.
Los saberes, lenguas y hábitos propios de cada pueblo de origen
ancestral, más las costumbres de grupos humanos provenientes de África y Asia
--que llegaron durante y después de la conquista--, y las manifestaciones
culturales y el idioma de quienes somos ahora resultado del mestizaje, es lo
que le da el carácter pluricultural a nuestro país.
Pero no es suficiente reconocer que existen estas culturas
milenarias. Se debe de transitar a un país que sea, en los hechos,
intercultural, es decir, convertir a México en un país que incluye y fomenta la
interacción, el respeto y el trato equitativo entre las diversas culturas.
Ahora, observa el siguiente video y conoce de propia voz lo que
una mujer indígena Mixe dice sobre sus tradiciones y cultura.
El futuro de los
Pueblos Indígenas en el México Intercultural.
https://www.youtube.com/watch?v=sa3ksEANHsU
Hay un sin número de personas pertenecientes a distintos pueblos indígenas que participan, desde sus respectivos campos, para lograr que el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas sean respetados.
APORTACIONES DE LOS INDIGENAS
El drenaje.
Mientras en la Europa del siglo XVI la gente
arrojaba sus desechos por las ventanas -lo cual causó terribles pestes-, en
Tenochtitlan el drenaje era subterráneo. Había baños públicos y los desechos
eran utilizados como composta en las famosas chinampas, islas artificiales que
producían dos veces más cultivos que los sembradíos en tierra.
La odontología.
Por si aún no lo sabías, los mayas fueron los
precursores de la odontología moderna, pues fueron los primeros en utilizar
prótesis dentales hechas de piedras preciosas, en extraer muelas con caries y
en tratar los malestares bucales de manera muy efectiva con plantas
medicinales.
El clavo quirúrgico.
Los pueblos del centro de México estudiaron el
cuerpo humano en profundidad, valiéndose de los cadáveres de los guerreros
caídos o de los delincuentes ejecutados. Además, experimentaron con diferentes
plantas para hacer cirugías en el cuerpo humano. Así fue que llegaron a
descubrir que, ante una fractura, el médico podía abrir la herida y colocar
entre los huesos un pequeño palo de ocote recubierto con miel. La miel es un
antiséptico natural, incapaz de albergar bacterias debido a lo dulce de su
composición. Este clavo, que ayudaba a soldar el hueso roto, fue el antecedente
directo de los clavos quirúrgicos modernos que se elaboran hoy con acero
inoxidable.
El uso de anticonceptivos.
Para la corriente judeocristiana, la
anticoncepción siempre ha sido un tabú y hasta un pecado. En la América
prehispánica, por el contrario, los nativos estudiaron desde tiempos
inmemoriales cientos de plantas, raíces y semillas que les permitían a las
mujeres no embarazarse. Los principales remedios anticonceptivos prehispánicos
eran el pericón, la ruda, el epazote y la gobernadora, que se combinaban y se
bebían en forma de té, entre ciclos menstruales. Estos remedios aún hoy se
consiguen en los mercados mexicanos.
El sistema de cuadrícula para diseñar
ciudades.
Tenochtitlan era la ciudad más grande del
mundo en el siglo XVI, tres veces más grande que Londres y cinco veces más
grande que Sevilla. Contaba con alrededor de 300 mil habitantes, cuyas
viviendas y calles estaban distribuídas de manera muy organizada, gracias al
sistema de cuadrícula. En Europa, mientras tanto, se utilizaba un esquema de
“plato roto”: Un centro en torno al cual se iban construyendo otros edificios
de manera desordenada.
El chicle.
El tzictli era una goma que
los indígenas acostumbraban masticar después de comer. Sin embargo, era muy mal
visto su consumo en público, no como ahora…
El uso de las plantas para tratar
enfermedades.
El Viejo Mundo se encontraba realmente en la
edad de piedra en el campo médico en el siglo XVI, pues la mayoría de las
enfermedades se atribuían a demonios o a causas divinas. En nuestro continente,
en cambio, se había desarrollado una ciencia muy avanzada en relación a la cura
de las enfermedades a través de plantas medicinales, a partir de las cuales se
desarrollaron muchos de los medicamentos que hoy conocemos. Algunos ejemplos:
El árbol de bálsamo, que crece en el valle de México, y que al formar una pasta
con sus hojas ayuda a cicatrizar las heridas externas e internas o la yoloxochitl,
“flor del corazón” o magnolia mexicana, que sirve para aliviar malestares
cardíacos. También la semilla del árbol de zapote blanco, que era utilizada
como anestésico por sus efectos somníferos o el acocoxihuitl,
“hierba de oso”, que sirve para tratar la epilepsia.
El maíz y el chocolate, entre otros alimentos
maravillosos.
El choque cultural que se produjo entre
América y Europa fue, sin lugar a dudas, mucho más beneficioso para el Viejo
Mundo, que encontró en nuestro continente alimentos que cubrirían el hueco
alimentario del planeta. Como grandes aportes americanos podemos encontrar el
maíz, que es el cuarto alimento más importantes del mundo, el alga espirulina
-el alimento del futuro, según la Nasa-, el amaranto, el jitomate,
la vainilla, el pavo, la calabaza, la semilla de chía y el chocolate, claro,
¡el rey indiscutido de los postres!.
Las hamacas.
Cuando los europeos vieron a los nativos del
Caribe utilizarla se sorprendieron por la practicidad de este instrumento que
servía para descansar cómodamente y que, además, protegía contra el ataque de
ciertos animales e insectos.
El hule.
Este material, indispensable hoy en día en la
fabricación de neumáticos, juguetes, impermeabilizantes y demás, ya era
utilizado por los pueblos originarios del continente americano y le daban el
mismo uso que hoy en día, excepto en el caso de los neumáticos, claro.
El tabaco.
Este es tal vez uno de los pocos aportes
malignos que los pueblos indígenas hicieron al mundo, aunque cabe destacar que
entre las culturas originarias el tabaco se utilizaba con fines rituales. Hoy
en día es una de las industrias más poderosas del mundo, está alcance de
cualquier persona y es una de las principales causas de cáncer.
La fórmula sucedánea de la leche materna.
Fueron los nativos americanos del norte del
continente quienes idearon una fórmula para bebés, hecha en base a salmón,
vegetales y grasa de animales.
El algodón.
Este material, el más importante para la
industria textil actual, ya era utilizado por los nativos americanos
cotidianamente para la elaboración de todo tipo de prendas, mucho antes de la
invasión europea.
En
México, nuestros pueblos indígenas nos han heredado una gran cultura, han
sobrevivido porque han sabido adaptarse a las nuevas realidades, han sabido
armonizar el cambio siendo fieles a sus tradiciones.
En el
marco del Día
Internacional de los Pueblos Indígenas, queremos resaltar su
gran participación en la producción de alimentos y su contribución a la
seguridad alimentaria, así como al desarrollo económico y social, básicamente,
de sus comunidades.
Muchos
productos que México oferta en el mundo con gran calidad y prestigio proviene
de comunidades indígenas, ejemplo de ello es el café orgánico; producto de las
zonas montañosas del centro y sur del país, cultivado por pequeños productores
indígenas.
Otro
importante producto es la miel orgánica que se cosecha en Yucatán, Campeche y
Chiapas, principalmente. Las frutas y hortalizas de las chinampas de la Ciudad
de México son otra importante aportación a la alimentación de muchas entidades
producidas por pueblos originarios.
Los
pueblos indígenas han contribuido como nadie a la domesticación de la
agrobiodiversidad que hoy alimenta a la humanidad… Sus sistemas alimentarios
tradicionales han provisto de dietas variadas, equilibradas y sanas a su
población por milenios hoy se ven amenazados por los monocultivos y la pérdida
de sus conocimientos asociados. (FAO, 2018)
Por lo
anterior es necesario que haya un reconocimiento a su trabajo, a su aportación,
pero sobre todo a sus derechos ya que su herencia en sistemas de producción
podría ayudarnos en la lucha contra el hambre.
LA
TERCERA RAÌZ EN MÈXICO.
Hace 500 años, con la
llegada de Hernán Cortés al actual territorio mexicano, chocaron dos mundos y
de ellos nació uno nuevo que, está claro, no benefició a todos por igual.
Durante los primeros
años de ocupación europea, fueron los españoles quienes se vieron más
favorecidos, pues los nativos pasaron a ser sus vasallos. Sin embargo, hubo
quienes la pasaron aún peor. Se trata de los africanos, de los cuales se habla
muy poco y que constituyen la tercera raíz de México.
¿Cómo es que los africanos llegaron aquí?
Una vez que Hernán
Cortés arribó a Tenochtitlan recibió el mensaje de que diecinueve navíos habían
desembarcado en las costas de Veracruz. Se trataba de Pánfilo Narváez, quien
venía con la firme intención de apresar a Cortés y a su improvisado ejército,
por la sencilla razón de haber zarpado de Cuba sin la autorización de Diego
Velázquez.
Sin embargo, nada
salió según lo esperado y la astucia de Cortés pudo convencer a los recién
llegados de unirse a su campaña. Es precisamente con estos recién llegados que
también había esclavos africanos, entre los cuales se encontraba Francisco
Eguía, enfermo de viruela y quien inició la pandemia que diezmó a la población nativa.
Sin embargo, la
población africana sufría por doble partida. Según cuenta Percy Moreau en su
libro “La tragedia negra”, además de las enfermedades nuevas para ellas, habían
sido desterrados por la fuerza para ser convertidos en esclavos.
A esto hay que sumarle
que, en el trayecto a América durante los siglos XVI, XVII y XVIII, el 30 por
ciento de los esclavos moría en altamar. Diarrea, disentería, helmintiasis,
anquilostomiasis caquéctica, tétanos, letargia, tripanosomiasis, paludismo,
fiebre amarilla, neumonía y enfermedades venéreas, eran la causa de tanta
mortandad. Desde entonces, el destino de los africanos fue siempre trágico,
pues además del infortunio del cautiverio y la esclavitud, tuvieron enfrentarse
a un mundo desconocido.
Los africanos llegaron
al territorio mexicano en calidad de mano de obra esclava y, al igual que los
nativos, tuvieron que dejar su religión, su cultura y su forma de vida.
Sin embargo, supieron
sobreponerse y hasta fundaron el primer pueblo afroamericano libre del continente en la sierra
de Veracruz, gracias a la
valentía y liderazgo de Gaspar Yanga quien, tras una serie de enfrentamientos
con las autoridades virreinales, consiguió la soberanía para su gente y la
autonomía del pueblo.
Esto sucedió en el año
1609, doscientos años antes de la independencia de México, cuando Yanga, líder
de una banda de esclavos desde 1570, huyó con otros esclavos a la sierra de
Veracruz. Allí se establecieron de forma pacífica y sobrevivieron durante 30
años, hasta que las autoridades virreinales decidieron ponerle un alto.
Se cree que Yanga era
parte de la «Nación Brong», alguna vez perteneciente al Imperio de Ghana, y que
llegó a América en calidad de esclavo, como el resto de su gente.
Yanga no era un hombre
acostumbrado a la esclavitud y así fue que reunió a una pequeña fracción de
esclavos con quienes instalarse en la Sierra de Veracruz.
Los enfrentamientos
fueron constantes, hasta que Yanga envió términos de paz por medio de un
español capturado. Pidió un tratado para dar fin a las hostilidades entre los
indígenas, los españoles y los negros y, entre sus demandas, solicitó un área
independiente, a cambio de tributo y la promesas de apoyar a los españoles si
los mismos fueran atacados.
Además, él propuso
devolver a cualquier esclavo que pudiera huir e intentase refugiarse allí, una
concesión necesaria para calmar las preocupaciones de los dueños de esclavos en
la región.
Los españoles
rechazaron los términos y se desató una batalla con grandes pérdidas para ambos
bandos. Los españoles avanzaron en el asentamiento de Yanga y lo incendiaron.
Sin embargo, la gente huyó a los alrededores por ser terreno difícil.
Entre 1608 y 1609 la
Corona española se vio obligada aceptar los convenios, y los ex esclavos se
establecieron primeramente en un asentamiento que llamaron Las Palmillas. En
1630 establecieron el primer pueblo libre del continente americano, llamado El
pueblo Libre de San Lorenzo de los Negros, en las cercanías de Córdoba,
Veracruz, que tiempo después sería rebautizado como Yanga, en honor al
libertario.
Así que como puedes
apreciar, la población africana en México fue muy importante, tanto así que en
1992 -aniversario del choque de los mundos-, el gobierno mexicano los reconoció
como nuestra “tercera raíz”.
¿Cuál es el legado del pueblo afromexicano?
Para muestra, basta
mencionar al huapango, sincretismo perfecto
de las culturas española, nativa y africana.
Nuestro arroz con
frijoles es muy típico de los pueblos afromexicanos, lo mismo que el caldo de
res rojo (foto), que se guisa con carne seca o deshidratada por el sol y se le
agrega verdura.
Hace algunos días el
pueblo afromexicano consiguió uno de sus más grandes logros, pues el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas les otorgó el nombramiento
de “pueblo originario” y, con ello, tendrán ahora el privilegio de opinar y
decidir sobre el bienestar y desarrollo de los pueblos indígenas de México.
Poco
a poco, cada sector en la sociedad mexicana va conquistando terrenos políticos
que le dan mayor presencia y que permite el correcto desarrollo del país. Aún
hay mucho por hacer y la lucha de los pueblos afromexicanos.
ACTIVIDAD
16.- ELABORÀ UN MAPA MENTAL SOBRE LA TERCERA RAÌZ EN MÈXICO, CON 10 IDEAS Y 5
DIBUJOS DEL TEMA.
ACTIVIDAD
17.- ELABORA UN CUADRO SINÒPTICO CON 10 IDEAS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS SOBRE
LAS APORTACIONES DE LOS PUEBLOS INDÌGENAS
¡Buen trabajo!
Gracias
por tu esfuerzo.