Hola alumnas, alumnos excelente inicio de semana, deseando que se encuentre bien en compañía de su familia, a seguir cuidándonos, usando el cubre bocas, gel antibacterial, respetando la sana distancia.
Envió las actividades de la decima semana del 26 al 30 de octubre para entregar el martes 3 de noviembre.
Recodarles de la lectura, hacer el comentario por audio para su participación.
El origen de los
elementos
Los átomos de una sustancia elemental son todos iguales,
Además los átomos de cada elemento son diferentes. Por lo tanto, en las
sustancias compuestas hay átomos de un elemento unidos con átomos de otros
elementos. Todos los átomos (sean del elemento que sea) tienen una parte
positiva ( los protones) concentrados en el núcleo, rodeada por una parte
negativa (los electrones). Lo que distinto a un átomo de otro (y, por tanto, a
un elemento de otro) es el numero de protones. A este número se le llama número
atómico y corresponde con la posición que ocupan los elementos en la tabla
periódica. Además de los protones, en los núcleos atómicos hay otras partículas
si carga eléctrica llamadas neutrones.
Modificar el número de protones de los átomos no es cosa
fácil. Para ello se requiere de reacciones nucleares. Por eso, los alquimistas
fracasaron en su empeñoso afán por transmutar la materia.
Sin embargo, en las estrellas las reacciones nucleares se
dan manera natural. En las estrellas como el Sol, los núcleos de hidrogeno se
transforman constantemente en núcleos de helio. La energía que se libera de
este proceso ha impedido (durante casi 5 mil millones de años) que el Sol se
colapse debido a la atracción gravitacional.
Y se sabe que hay suficiente hidrogeno en su interior para
mantenerlo así otros 5 mil millones de años.
En las gigantes rojas (que es en lo que se va a convertir
nuestro amado Sol cuando se le acabe el hidrogeno), a partir de los núcleos de
helio, se forman los elementos cuyo número atómico va desde el 3 hasta el 26,
es decir, desde el litio hasta el hierro. Del cobalto al uranio (92 protones),
los núcleos no liberan energía al formarse, más bien la absorben. Por eso, no
es posible que se formen en las gigantes rojas si no que se producen en las
espectaculares explosiones estelares conocidas como novas y supernovas.
Sosa Fernández Plinio La química es puro cuento 2012 ADN Editores, S.A
de C.V y CONACULTA.
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