02-12-20 La Quemada
Aprendizaje
esperado: Identifica
los principales rasgos culturales del Clásico temprano, así como algunas
características de las culturas más representativas del periodo.
Énfasis: Reconocer
a las culturas del Norte como parte del periodo Clásico y sus principales
características.
¿Qué
vamos a aprender?
Continuarás
con el estudio de las culturas del Norte como parte del periodo Clásico e
identificarás sus principales características y su ubicación. En esta sesión,
te enfocarás en: La Quemada.
Significado
El término hace referencia a los restos quemados encontrados en el lugar al
extraer piedra para la construcción de la hacienda.
Importancia cultural
Los
antiguos habitantes de La Quemada se establecieron en el Valle de Malpaso,
actual territorio del municipio de Villanueva al centro sur del Estado de
Zacatecas. La ocupación prehispánica se presentó entre los años 350/400 al 1150
de nuestra era, teniendo su máximo apogeo entre el 600 al 850 d.C.
Convirtiéndose en un centro rector que logró concentrar en su entorno 220
asentamientos con funciones y tamaños distintos. La Quemada representa el
asentamiento monumental más relevante en el centro norte de México por su
arquitectura. En el lugar existe un gran salón de Columnas con su plaza, una
cancha para el juego de pelota grande en forma tradicional de “I”, y un
basamento piramidal denominada pirámide Votiva. El resto del cerro fue adecuado
con grande terrazas para nivelar y construir varias plazas y grande salones. La
red de calzadas prehispánicas que comunica con los asentamientos menores a su
alrededor es una manifestación de su poder y control, por las cuales circulaban
los tributos y recursos que sostenía a la población así como las procesiones
para honrar a sus deidades.
El
sitio arqueológico de La Quemada, en Zacatecas, forma parte del imaginario
mexicano que lo convirtió en el lugar mítico por donde habrían pasado los
mexicas en su peregrinación hacia el centro de lo que hoy es México.
Situada
en la frontera entre el norte de México y el occidente –las dos regiones
culturales que han recibido menos atención en lo que a investigación se
refiere–, La Quemada continúa siendo hasta hoy un espacio enigmático cuya
historia completa está aún por conocerse.
Si
bien es cierto que pudo haber sido ocupada ocasionalmente por grupos nómadas,
dedicados mayormente a la caza y a la recolección, muchas de las evidencias que
pudiéramos tener sobre la presencia de los chichimecas nos han sido negadas por
el paso de los años y por la acción de la lluvia y del viento. Los embates de
la naturaleza se llevaron el aplanado de barro y cal, además del mortero que
servía para darle unidad a las piezas que formaban el conjunto de edificios y
basamentos.
Pero
no sólo la naturaleza se encargó de borrar los perfiles que le daban forma
definitiva a La Quemada, también los colonizadores, a partir de la segunda
mitad del siglo XVI, utilizaron los edificios como materia prima para construir
las ciudades y los pueblos que conformaron la nueva geografía urbana de la
región.
Debido
a muchos factores ha sido difícil para los arqueólogos determinar el origen del
sitio y su filiación cultural, por lo que muchos investigadores han especulado
en cuanto a definir y caracterizar a La Quemada; los hay quienes la consideran
una avanzada teotihuacana hacia el norte, un desarrollo tolteca, una fortaleza
de los combativos tarascos, el famoso y legendario Chicomoztoc, un centro
caxcán y, finalmente, como es lógico, un importante asentamiento defensivo que
dio cobijo a grupos indígenas asentados al norte de la frontera marcada por el
río grande de Santiago.
Sin
embargo, gracias a los trabajos de Peter Jiménez, hoy sabemos que La Quemada
estuvo ocupada entre los años 500 y 900 de nuestra era; los análisis de
laboratorio permitieron concluir que se trata de un asentamiento que creció y
se desarrolló en los mismos años que corresponden al apogeo y ocaso de
Teotihuacan. Aparentemente el sitio fue abandonado cuando los toltecas fundaron
la ciudad de Tollan.
Lo
cierto es que La Quemada sigue ahí con sus estructuras sobre un cerro que
alcanza los 250 metros sobre el nivel del valle. Quien observa su disposición
arquitectónica tiene la sensación de que se trata de una fortaleza, en la que
pueden identificarse más de cuarenta plataformas o terrazas de diferentes
dimensiones. Pero aun cuando pudiera definirse como un enclave defensivo, una
visión cuidadosa del conjunto nos permite distinguir también su carácter
cívico-religioso. La mayor parte de lo que vemos hoy en La Quemada corresponde
a la última etapa de ocupación; se trata de un conjunto ceremonial fortificado
que guarda enorme similitud con los que se encuentran en Mesoamérica durante el
Epiclásico (600-900 d.C.).
La
existencia de un centro cívico-religioso como La Quemada sólo se explica a
partir de la presencia de una actividad agrícola permanente, capaz de sostener
la mano de obra necesaria para construirla. Todo hace pensar, y las evidencias
así lo demuestran, que los habitantes del valle en el que está asentada La
Quemada, el de Malpaso, cultivaban maíz, frijol, calabaza y maguey, además de
recolectar productos silvestres, como semillas de amaranto, jitomate y nopal.
Atendiendo
a su posición geográfica, que le permitiría establecer relaciones con otros
asentamientos vecinos, La Quemada pudo haber sido parte de una red de
intercambio en la que intervinieron Chalchihuites –que destacó por su actividad
dedicada a la minería–; el Cañón de Juchipila y el Valle de Atemajac, el área
de Aguascalientes y los Altos de Jalisco hasta el noroeste de Guanajuato. Esta
red seguramente propició el trueque de productos de diversa índole, entre los
que podrían mencionarse los minerales, la sal y la concha, como parte de la
intensa actividad comercial que tuvo lugar en esa época en el noroeste de
Mesoamérica. No se descarta la posibilidad de que una actividad de esas
características provocara enfrentamientos entre quienes se disputaban el
control de una región donde además se comerciaba con la turquesa procedente de
lugares tan lejanos como Nuevo México; este último hecho supone la existencia
de un corredor comercial que se extendió en su apogeo a lo largo de más de mil
kilómetros al norte y representó un vínculo real con el territorio conocido
como Aridoamérica.
Las
construcciones más importantes de La Quemada se levantaron, como era lógico, en
su momento de apogeo; así, observamos el Salón de las Columnas, el Juego de
Pelota, la Pirámide Votiva y la mayor parte de las calzadas.
Estructuras
Salón
de las Columnas
Estructura
que mide 41 por 32 metros, es posible que su altura tuviera más de cinco
metros. Tiene once columnas internas que probablemente soportaban un techo. Se
desconoce su uso original. Sobre la base de trabajos de gran investigación
previos, se considera que tuvo propósitos ceremoniales, relacionados con
sacrificios humanos.
Calzada
Menor
Consiste
en una explanada de 400 metros, desde la plaza del Salón de las Columnas; aquí
empiezan varios caminos menores, hacia el valle de Malpaso. Esta calzada y
otros caminos tuvieron muros de cerramiento lateral, construidos con piedra
(lajas y cantos rodados); el área fue nivelada con lajas y pavimentada con
arcilla y piedras pequeñas. Además existen restos de altares. De acuerdo con
INAH hay más de 170 kilómetros de caminos interconectando esta zona con otros
lugares arqueológicos.
Juego
de Pelota
Edificio
mesoamericano, fue construido sobre una plataforma de 70 por 15 metros, tiene
la típica forma de letra “I”. Cuenta con anchos muros laterales (2.70 metros) y
se supone que tuvieron entre tres y cinco metros de altura. Como en casi todas
las zonas arqueológicas de México, aquí también ha habido vandalismo.
Pirámide
Votiva
Alto
edificio (10 metros de altura), tiene taludes inclinados. Corona Núñez (1995)
encontró restos de una escalinata sobre el lado sur. Las partes media y
superior de esos restos se cayeron. Se piensa que sobre el edificio hubo un
templo.
Escalinata
La
escalinata se encontró 30m., al oeste de la Pirámide Votiva, y se piensa que
fue el acceso principal a niveles más altos. Fue construida en varias etapas:
la primera que llegaba a un descanso a la mitad del edificio, pudo ser redonda;
la segunda, habría estado entre el descanso y un segundo piso, posiblemente
relacionado con una doble escalinata hacia el tercer piso.
Otras
Plataformas
Existen
muchas plataformas o terrazas, se piensa que fueron áreas habitacionales; 25 de
ellas posiblemente fueron construidas alrededor del año 650 d.C.
Muralla
Rodea
la parte norte a La Ciudadela, además cubre el perímetro de la zona, tiene 4 m.
de altura y 3 m. de grueso. Se cree que su construcción ocurrió cerca del ocaso
de La Quemada.
Ciudadela
Se
ubica en la parte más alta de la zona6.
Se han identificado edificios, posiblemente ceremoniales y de defensa.
El Cuartel
Esta
estructura probablemente tenía viviendas. El techo se incendió y se cayó.
Pirámide
de los Sacrificios
Estructura
y terraza 18. Se piensa que se hacían sacrificios humanos a los dioses.
Presumiblemente de doncellas bonitas y niños.
Las
investigaciones realizadas por Peter Jiménez han permitido conocer algo más sobre
su crecimiento y apogeo, así como del momento en que la ciudad fue abandonada
por sus habitantes primigenios.
Son
muchos los secretos y las historias que aún guarda este sitio, pues como señala
Jiménez, se ha explorado apenas el cinco por ciento de la zona. Estamos seguros
de que investigaciones futuras ayudarán a resolver algunas de las incógnitas
que impiden descubrir con toda certeza el origen de este asentamiento y los
motivos que obligaron a sus moradores a abandonarlo. Como en otros lugares de
Mesoamérica, el colapso de La Quemada sólo podrá explicarse cuando ella misma
nos cuente, con los datos que aporte la arqueología, la historia de su pasado;
mientras tanto podemos imaginar, y esto es perfectamente factible dada su
posición geográfica, que por ahí transitaron los hombres de las llanuras
norteñas y que los chichimecas hicieron de ese territorio una trinchera frente
a la avanzada española.
Actividad:
Ø Mediante un esquema menciona las principales características
de la “Quemada”.

