09-12-20 El Tajín, capital de los totonacas
Aprendizaje
esperado: Conoce los
principales rasgos del Clásico tardío; también identifica y compara la vida de
algunas de las principales culturas de esa época.
Énfasis: Reconocer
a la ciudad de Tajín como representativa del periodo Clásico tardío, su
influencia en Mesoamérica y su legado arquitectónico.
¿Qué
vamos a aprender?
Continuarás
con el estudio de las culturas del Clásico tardío. En esta sesión, te centrarás
en una cultura que no todos conocen, pero es muy importante: la cultura
totonaca. Para ello, profundizarás en la majestuosa ciudad de El Tajín y su
influencia en Mesoamérica.
Significado
A la palabra "Tajín" se le han dado varios significados, en totonaca
quiere decir "el gran humo", "el trueno" (que se manifiesta
en tres formas, una de ellas es síkulan, o Tajín, que se cree es la descarga
que fulmina a los árboles, que mata a los hombres y que antecede al relámpago,
al gran fulgor. Actualmente se le conoce como kawi’aksahila s'chik taji’n:
"la casa de los truenos". Sin embargo, el caso del Dios del Trueno
aquí se asocia con Quetzalcóatl y Taltoc, pero también con los gemelos
Tlahizcalpantecutli y Xólotl que por lo general son identificados con
Quetzalcóatl.
Otros
opinan que la pronunciación de la palabra se ha transformado, ya que
originalmente era ta’jin, de la raíz ta’, que significa "estar
construido"; jín, que significa "humea constantemente",
libremente se traduce como "lugar de un conjunto de templos de donde sale
humo constantemente", debido a que ahí se quemaba constantemente copal.
Ubicada
a 30 kilómetros del mar en el departamento de Veracruz de Ignacio de Llave, en
el Veracruz central de México,
entre las actuales poblaciones de Coatzintla y Papantla de Olarte. En la misma
carretera 180 entre México D.F y
Veracruz. Esta antigua urbe fue construida en la parte inferior de los abanicos
pluviales de la sierra Papanteca.
Su
fundación ocurrió en el año 300 n.e., y aunque tuvo su mayor auge entre los
años 600 y 900 n.e., a fines del Período Clásico, para decaer inexplicablemente
hacia el 1150 de nuestra era. Durante este tiempo aparentemente mantuvo
relaciones comerciales con Teotihaucán,
en el altiplano central y otras ciudades cercanas, pues sus principales
actividades parecen haber sido la agricultura y este tipo de comercio de
intercambio. Aunque debió de haber sido primordialmente como un centro
religioso y “deportivo”.
La
ciudad era un centro administrativo de las manifestaciones religiosas y
políticas regionales. Es debido a esto que la figura política (posible rey –
sacerdote) era la reencarnación de Quetzacóalt, como Dios principal de El
Tajín. Lo que justifica su representación simbólica y figurativa en tantas
repeticiones en la escultura, pintura y arquitectura del sitio.
La
ciudad estaba dedicada a la deidad del mismo nombre, el dios del rayo y de la
lluvia. El centro ceremonial se compone de una serie de edificios dispuestos en
plataformas escalonadas y explanadas artificiales, rodeadas de una fértil selva
tropical que ha contribuido, junto con el abandono de siglos, a su estado
actual de conservación.
Importancia
Cultural
El
Tajín es la ciudad prehispánica Mesoamericana más importante de la costa norte
de Veracruz. Su influencia abarca las cuencas de los Ríos Cazones y Tecolutla
desde la Sierra Norte de Puebla, donde su influencia se aprecia claramente en
la zona arqueológica de Yohualichan, hasta la planicie costera del Golfo de
México. Desde el punto de vista urbanístico en El Tajín, se privilegiaron los
grandes espacios abiertos delimitados por templos y desniveles. Además de las
decoraciones con nichos, relieves y pintura mural. Uno de las construcciones
más interesantes es la llamada Pirámide de los Nichos, llamada así por que los
tableros que componen sus fachadas fueron decorados con nichos que hacen un
total de 365, razón por la cual ha recibido atención de los estudiosos en
calendarios y cosmovisión Mesoamericanos. El Tajín es la ciudad con mayor
número de juegos de pelota: 17, lo que ha sido interpretado como una necesidad
ante la diversidad cultural que, de acuerdo con la época, pudo habitar la
ciudad. Cronología: 300 a 1200 d. C. Ubicación cronológica principal:
Epiclásico, 600 a 900 d. C.
El
Tajín es la urbe prehispánica más importante de la zona costera norte de
Veracruz y se cree que fue la capital del imperio Totonaca. Su historia se
remonta al inicio del siglo I cuando comenzó la construcción de sus edificios
ceremoniales. Sin embargo, alcanzó su apogeo entre los inicios del siglo IX y
los del XIII.
Su
influencia cultural se extendió por toda la región del golfo, penetrando
también en la región maya y las altiplanicies del centro de México.
El
sitio arqueológico tiene un tamaño de alrededor de 10km², aunque es importante
mencionar que aún hay una gran parte que no ha sido explorada. El patrón
arquitectónico consiste en edificios de base cuadrada o rectangular con uno o
varios cuerpos superpuestos y se caracteriza por los relieves sumamente
elaborados de las columnas y los frisos. Desde el punto de vista urbanístico,
el Tajín fue construido con espacios abiertos delimitados por desniveles y
templos.
La
sección principal de la ciudad prehispánica de El Tajín, se despliega por una
superficie de 1.5 kilómetros cuadrados e incluye 168 estructuras como altares,
juegos de pelota, templos, etc.
Dentro
de las construcciones principales se encuentran: el Grupo de Arroyo o la Plaza
del Arroyo con cuatro edificios; los edificios número 3, 23, 15 y 5; la llamada
Gran Xicalcoliuhqui y los edificios A, C.
La
más sorprendente de sus construcciones es la Pirámide los Nichos, que tiene un
peculiar diseño y se encuentra en muy buen estado de conservación. Cuenta con
más de 18 metros de altura y sus fachadas están decoradas con 365 nichos, dato
que pone de manifiesto el significado astronómico y simbólico del edificios.
La
Pirámide de los Nichos se convirtió en el símbolo religioso y político del
Tajín; algunos investigadores sostiene la hipótesis de que en las noches se
colocaban velas en los nichos que servían como un gran calendario, de ser
cierto esto el espectáculo de iluminación debió haber sido maravilloso. Sin
embargo, los nichos no son el único adorno de esta estructura, pues sus frisos
y tableros decorados se hallan en el museo del sitio.
Los
mismos son una muestra de la grandeza que tenían sus gobernantes y en especial
de una máximo líder totonaca, 13 Conejo, quien supuestamente se le debe
acreditar la grandeza del sitio. Esta Pirámide aún todavía tiene, además de su
gran fuerza física duradera, la esencia de lo
sagrado. Hoy en día la gente suele acercarse a la pirámide para poner velas o
ramos de flores en señal de ofrenda.
Los
nichos de este edificio están construidos de la siguiente manera: se tiene una
tapia en talud, recubierta en piedra, en la que se levanta una pared vertical,
revestido también en piedra y el que conforma el fondo del nicho; pequeños
apoyos de piedras sobrepuestas van formando bordes hasta llegar al tamaño del
claro que configura el mismo nicho; sostienen enormes losas que aparecen como
ladradas pero que en realidad tienen este aspecto ya que se provienen de una
formación sedimentaria cercana a la zona arqueológica.
Otras
lajas, que se colocan una sobre otra, van dando forma a los que es el armazón
de la cornisa; las cornisas tuvieron una apariencia de un plano inclinado y el
cual se obtiene gracias a un grueso aplanado. Se puede ver, en distintas partes
de la pirámide, que ésta estuvo aplanada.
Gracias
a las investigaciones realizadas en la pirámide, se pudo descubrir que ésta se
encuentra construida encima de otra más antigua. Esto se constató cuando, al
hacer un túnel en el lado poniente de la estructura, los arqueólogos se toparon
con varios taludes y lajas superpuestas que daban como resultado que la subestructura
se constituía de un sólo cuerpo.
Juegos de pelota
El
Tajín cuenta con una gran cantidad de canchas, 11 en el centro de la ciudad y
seis más en áreas adyacentes, lo que lo convierte en la ciudad prehispánica con
un mayor número de juegos de pelota. Todas las canchas tienen una rica
decoración con números tableros y esculturas.
En
este sitio los juegos de pelota (Pok a’ Tok, en náhuatl) tienen una gran
importancia. La cantidad de ellos (17) excesivamente grande para toda el área
mesoamericana. Hay sitios que no sobrepasan las 5 “canchas de juegos”. Se hace
necesario recordar que este juego de pelota reviste un carácter religioso y donde
los perdedores eran sacrificados a los dioses.
De
todos estos, la cancha de juego de pelota sur, puede
ser considerada la de mayor importancia. En ella utilizando figuras en relieves
se da una explicación de la cosmovisión totonaca, casi común a todos estos
pueblos del área. Las imágenes centrales muestran la realización del sacrificio
de un jugador de pelota mientras es sujetado por otros jugadores, mientras el
sacerdote levanta el cuchillo de sacrificio en una mano.
Tajín Chico
Durante
el periodo de máximo apogeo sobre el año 600 de n.e, en el sitio se comenzó la
construcción de un grupo que se ha llamado Tajín Chico. Aquí se caracteriza
porque las edificaciones comienzan con un basamento con más elaboración,
amplísimos espacios interiores y fachadas decoradas con motivos geométricos.
Esta
zona está ubicada en la parte norte y en un área más elevada que el resto del
sitio. Supuestamente debió de haber sido el centro administrativo y residencial
del mismo. En el sobresalen los edificios: el IV al norte de la plaza; el
edificio II en el extremo sur; el edificio V; además del edificio I.
Es
en éste último edificio que se puede interpretar la religión prehispánica,
donde con murales de pinturas policromadas se muestran a los míticos personajes
zoomorfos en representación de las principales deidades del lugar. El sistema
constructivo del edificio consiste en un núcleo desde el que arranca cada
cuerpo de la base, en su interior hay un tiro de 14 metros de longitud. Este
edificio debe su existencia a una razón político-religiosa muy fuerte y por
tales motivos ha sido el único que ha perdurado durante siglos sin derrumbarse
totalmente.
Al
mismo tiempo se manifiesta el esplendor del asentamiento prehispánico,
posiblemente durante el reinado de 13 Conejo, conocido por los relieves de El
Tajín. Los tableros y frisos del templo de este edificio se encuentran
actualmente en el museo de sitio. Por otro lado destacan también los distintos
conjuntos o áreas palaciegas donde por sorpresa se advierte la presencia de
ventanas, elementos no comunes en Mesoamérica.
Su
posible uso puede haber sido para refrescar estas habitaciones con la brisa
vespertina, a través de un ingenioso sistema con una trayectoria libre al paso
de ella. En el edificio II aparece el uso de las columnas que es un estilo o un
elemento poco común en el área, especialmente cuando son redondeadas. En este
caso casi siempre se interpreta como una influencia tolteca.
Otro
es el Chicacoluhiqui, que está compuesto por muros que conforman grecas en
espiral, con tableros con nichos. Algunos investigadores, como Jorge
Villanueva, consideran que por su estructura arquitectónica, El Tajín podría
tener relación con Yohualicha, un área ubicada en la Sierra Norte de Puebla.
Se
considera que El Tajín vivió tres épocas: la primera es identificada porque sus
edificios están construidos con 17 a 20 grados de desviación hacia el norte.
Una segunda etapa se identifica por la construcción de edificios aledaños a la
zona monumental, ya que se registró un crecimiento. Finalmente, la tercera
etapa está constituida, para los especialistas, como la desocupación de la zona
prehispánica.
Otras formas de arte
Los
totonacas al igual que todos los pueblos o culturas mesoamericanas cultivaban
distintas artes, y en las cuales se hace casi imposible establecer un criterio
imparcial sobre cual era mejor. Cada cual, se identificó con un tipo de talla,
o determinado motivo para pintarlo, o un formato alfarero. De tal forma que hay
que mirar cada cultura con una visión holística dentro de su propio contexto.
Pintura mural
En
El Tajín existe gran cantidad de pinturas murales, que es de desconocimiento
público. Las pinturas están elaboradas con
pigmentos de origen mineral, que contenían fijadores como goma de nopal,
orquídeas; también usaron agua decantada ya que la técnica usada fue la del
"fresco".
Para
pintar esas gamas de colores, usaron brochas y pinceles de pelo o pluma.
Los murales debía ser planeados de antemano, por la simetría que guardan
algunos de ellos y que sólo podía obtenerse a través de un diseño previo. Los
colores que ellos muestran son: rojo, naranja, rosa, azul, verde, café, ocre,
negro y blanco. La temática que presentan es sumamente diversa y no comprende
sólo el tipo religioso.
Cerámica
La
alfarería totonaca del horizonte clásico es
altamente conocida, no sólo en México, sino a nivel internacional, pues las
cerámicas más representativas son las famosas "caritas sonrientes".
Estas figurillas son la personificación de distintas personas, tanto de cuerpo
completo como sólo su rostro, pero que tienen como rasgos en común el hecho de
que sonrían de manera exagerada.
Existen
también otro tipo de figurillas, casi todas antropomorfas, pero son muy
escasas. Toda esta cerámica esta elaborada con un sólo tipo de barro,
el cual es de color rojizo. El Tajín, un sitio mágico, místico que
casi se perdió en la oscuridad de los tiempos, un lugar que si bien no contó
con la grandeza militar y comercial de otras metrópolis de Mesoamérica, si supo
trascender por la exquisitez en su arquitectura y lo magnifico de su
ingeniería.
Escultura
La
escultura en El Tajín es prolija y una de las mejor conservadas en Mesoamérica.
La mayoría de los edificios tienen sus muros ladrados con sin número de
figuras; sobresalen los muros de los juegos de pelota. Contrariamente a lo que
se pensaría, existen gran parte de las piedras labradas del templo que ocupaba
la parte alta de la Pirámide de los Nichos, contándose más de 150 de ellas.
Los
relieves de El Tajín, por lo regular, se componen de tres partes: una inferior,
ricamente decorada con motivos entrelazados, con la representación del cuerpo
de la serpiente de la Tierra; la intermedia en la que se desarrolla la escena
libre, y la última representa a la faja celeste.
Destacan
tres tipos de esculturas que son típicas de esta zona: las palmas, los yugos y
las hachas votivas. De las primeras, podemos decir que son unas figuras que
asemejan a la palma, teniendo tres o cuatro tallos y que tienen ornatos muy sui
generis, como serían el caso de los collares de manos cortadas rostros humanos
descarnados.
Los
"yugos" de piedra fueron unos implementos mortuorios y se decoraban
con bajos relieves que representaban al "monstruo de la Tierra", un
ser fantástico que era la combinación entre un tigre y una rana, el cual, en
sus fauces, llevaba un rostro humano. Las hachas votivas son unas singulares
retratos, que casi es seguro, se esculpían en honor a algún guerrero
distinguido. Estos retratos no son más que cabezas planas cuyos ángulos tienen
todos los grados de abertura; desde los más abiertos hasta los más cerrados.
Casi todas estas esculturas fueron hechas en piedra basáltica.
Actividad:
Ø °Elabora un resumen con las principales características
del Tajín, puedes incluir imágenes.



