09-02-21 Negociemos para convivir
Aprendizaje esperado: Utiliza
el diálogo para construir consensos y acude a la mediación o facilitación de un
tercero cuando no logra resolver un conflicto.
Énfasis:
Reconocer que la construcción de acuerdos y consensos son un elemento esencial
para la convivencia pacífica.
¿Qué vamos a aprender?
Reconocerás que la comunicación
asertiva es esencial en la construcción de acuerdos o consensos, base para
lograr una convivencia sana.
¿Qué es Comunicación asertiva?
Como comunicación asertiva
denominamos aquella mediante la cual logramos manifestar a los otros de
forma simple, clara y oportuna, lo que sentimos, queremos o pensamos.
La comunicación asertiva es
una habilidad social de gran valor, que está asociada a la inteligencia
emocional y a la capacidad para comunicarse de manera armoniosa y eficaz con
los demás.
En este tipo de comunicación no
es necesario recurrir a la agresividad para comunicar nuestras ideas, pero
tampoco implica que nos retraigamos o nos encerremos en una actitud pasiva o
dócil que nos impida comunicar lo que sentimos.
Así, en la comunicación asertiva
ha de privar siempre el equilibrio: se trata de comunicar de manera clara y
objetiva nuestro punto de vista, nuestros deseos o nuestros sentimientos, con
honestidad y respeto, sin menoscabar, ofender o herir al otro o a sus ideas u
opiniones.
En este sentido, la comunicación
asertiva trata de evitar errores frecuentes en la comunicación, como los
ataques personales, los reproches o las ofensas, que no hacen sino dificultar
la comunicación, hacerla inefectiva o, simplemente, invalidarla.
Por ejemplo, en una
situación incómoda, como pedirle a un amigo que te devuelva el dinero que le
prestaste, podría procederse de tres maneras distintas:
- Agresiva: se le exige que pague el dinero lo
antes posible sin escuchar o admitir excusas o justificaciones, incluso se
puede echar mano de insultos o de motes desagradables.
- Pasiva: se le dice que no importa si no
puede pagar todavía, y se le insiste en que no se preocupe.
- Asertiva: se le recuerda que aún no ha
pagado el dinero, se escuchan sus razones, y se busca redefinir una fecha
en que sea posible el pago.
En la comunicación asertiva se
procede de este modo porque este tipo de comunicación se basa,
fundamentalmente, en el respeto: se respeta al otro y a lo que este quiera o
necesite expresar. Pero también se construye sobre la empatía por el otro, pues
esto permite que haya acercamientos y confianza mutua entre las personas y sus
diferentes posturas.
Otro aspecto muy importante en la
comunicación asertiva es la interlocución constante y la voluntad de negociar
en algunas cuestiones o ceder en ciertas posturas y, sobre todo, de cooperar
con el fin de poder llegar siempre a una solución.
La comunicación asertiva influye
positivamente en nuestra relación con los otros tanto a nivel personal, con
nuestra familia, pareja y amigos, como laboral, con nuestros compañeros de
trabajo, nuestro jefe, o con nuestros clientes o proveedores. Se trata, en
general, de mantener una comunicación positiva, respetuosa, armoniosa,
productiva y eficaz con los demás.
Ser asertivo significa confiar en
uno mismo, en nuestras opiniones, nuestros derechos, deseos, relaciones, etc.
Es lo que definimos como la autoafirmación personal: responsabilizarse uno
mismo de sus sentimientos, emociones, pensamientos, opiniones, derechos, y
darlos a conocer a los demás. También significa aceptar que los demás también
tienen exactamente el mismo derecho a autoafirmarse.
¿Cómo se manifiesta la asertividad?
Existen diversos tipos o formas
de “manifestarse” la asertividad:
1. La asertividad
positiva. Consiste en expresar de forma clara, abierta y sincera el afecto
y los sentimientos positivos que se sienten o que le hacen sentir otras
personas.
Es reconocer todo aquello que le gusta de los demás y ser capaz de expresarlo
sin vergüenza y sin miedo. Ejemplos de comunicación asertiva positiva: “Me
gusta mucho trabajar contigo; me haces las cosas muy fáciles; estoy feliz de
haberte conocido; siento admiración por ti…”.
2. La asertividad negativa. Consiste en saber decir no o saber
negarse cuando no estamos de acuerdo con lo que nos piden, por ejemplo: “No voy
a ir a esa fiesta; no quiero, no me apetece; no estoy de acuerdo contigo; no,
eso no lo voy a hacer…”. También consiste en expresar comentarios o
sentimientos negativos cuando la conducta de alguien nos hace sentir mal o nos
incomoda, por ejemplo: “Me molesta que me interrumpas delante de la gente; me
gustaría que me respetaras cuando hablo con alguien; no me parece bien lo me
que has hecho; estoy molesto contigo…”.
Esta afirmación negativa, que
consiste en expresar lo que nos hace sentir mal y aclararlo para que no vuelva
a suceder, ayuda a sentirnos mejor al expresar lo que sentimos y nos ayuda a
mejorar las relaciones.
3. La asertividad empática. Consiste en expresar nuestros deseos y
sentimientos pero después de haber reconocido la situación y los sentimientos
del otro: “sé que estás cansado y ya no aguantas más pero yo necesito que ahora
me ayudes; sé que puede que no te guste pero quiero decirte algo…”.
4. La asertividad progresiva. Comienza cuando, a pesar de los
esfuerzos por ser asertivos y empáticos, la otra persona no responde
positivamente. Entonces debemos aumentar la firmeza y repetir nuestra postura
pero sin ponernos agresivos, por ejemplo: “por favor, te estoy pidiendo que
dejes de interrumpirme, cállate ya…”.
Para que logres una comunicación
asertiva se requiere entonces:
- Honestidad; reconocer tus emociones y expresarlas,
por ejemplo, si te sientes muy enojada o enojado o muy triste.
- Claridad; es decir, que en el mensaje no quepan
dudas o confusiones.
- Ser directa o directo; transmitir tu mensaje sin
rodeos.
- Empatía; dicho coloquialmente, ponerse en los
zapatos de la otra u otro para poder entender que es lo que está
sintiendo.
- Oportunidad: esto es, buscar el momento adecuado
para comunicar lo que quieres decir.
- Consideración; comunicar lo que quieres expresar
con respeto.
Mediación en la resolución de un conflicto
El ser humano por ser un ser
racional, único e irreemplazable posee la capacidad de ideación y elección de
los modos de vivir, sentir y actuar. La capacidad de razonar y elegir, lleva
consigo las diferencias de formas de relacionarse e interpretar sus pensamientos,
sentimientos y emociones, lo que trae consigo en ocasiones conflictos y
diferencias entre personas.
El concepto como tal, es un
proceso de resolución de conflicto que se construye y elabora entre las partes
opuestas junto a un asistente que media en un espacio y lugar neutro con el
objeto de dar solución y acuerdo a un determinado conflicto, logrando con ello
compromisos que responsablemente se cumplirán a partir de lo establecido.
Como recurso, la mediación
permite intervenir en procesos de atención individual o colectivo, tales como
comunitarios, familiares, escolares, interculturales, medio ambientales,
comerciales, entre otros. Dentro de estos procesos la mediación posee ciertas
características que aportan una mejor conducción al proceso, tales como: la
voluntariedad, imparcialidad, confidencialidad, colaboración y poder entre las
partes. Cada una de éstas, entrega valor a este proceso para llegar al acuerdo
entre las partes y considerando ciertos elementos que estarían dentro del
proceso como la posición (lo que quiere obtener cada parte), los
intereses (lo que está detrás de cada interés), o criterios objetivos, opciones
de acuerdo, comunicación y la relación a considerar en el proceso.
La mediación es un proceso para
la solución de conflictos de manera positiva, y éste debe ser voluntario y
confidencial, donde un tercero, que es un mediador, de forma neutral e
imparcial, ayuda a las personas implicadas a comunicarse de forma adecuada y
constructiva con el fin de alcanzar acuerdos satisfactorios y aceptados por
todos los participantes, de esta manera la mediación implica compromiso y
colaboración.
“Para que el proceso de mediación
sea posible, es necesario que las partes estén motivadas, porque deben de estar
de acuerdo en cooperar con el mediador para resolver su disputa, así como para
respetarse mutuamente durante y después del proceso”
El mediador actúa como negociador
en el proceso, donde busca obtener una solución satisfactoria a la problemática
o conflicto de las personas involucradas quienes deberán cumplir con los
acuerdos pactados.
Mejorar nuestra calidad de vida,
aprendiendo y confiando en nuevas herramientas puede traer como consecuencia
nuestro propio bienestar, así como el de las personas que nos rodean, alumnos,
familia, amigos y nuestra comunidad en general; así es que, si no has podido
llegar a algún acuerdo con esa persona, valdría la pena buscar un mediador.
Por lo que ser mediador, aunque
parezca que es una tarea fácil requiere de unas cualidades y habilidades que
deben ser trabajadas, pues el mediador debe ser neutral, no puede influir en el
resultado de la Mediación. Y para ello debe tener empatía, es
decir, hacer sentir a la otra persona que es comprendida, lo que
significa escuchar activamente. Ser honesto, humilde y tolerante.
Creativo, asertivo y buen negociador. Tener sentido de la
transformación que se traduce en estar atento a los momentos del
proceso en que los participantes tienen la oportunidad de reconocer más
claramente sus objetivos, recursos, opciones y preferencias, para tomar
decisiones claras y deliberadas. No emitir juicios sobre las
opiniones y decisiones de las partes. No sentirse responsable por los
resultados de la mediación. Es un sello distintivo, la actitud de poner
decididamente en las manos de las partes la responsabilidad por el conflicto.
Actividad:
- · Realiza una breve reseña sobre los que es la comunicación asertiva y por medio de un cuadro sinóptico explica sus características.
- · Escribe un ejemplo y explica por qué es un caso donde se llevó a cabo la mediación para solución de un conflicto.




