25-02-21 Por una
convivencia pacífica
Aprendizaje esperado: Reconoce la cultura
de paz como un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y estilos de
vida, y el rechazo a todo tipo de violencia.
Énfasis: Ejemplificar comportamientos
que contribuyan a la convivencia pacífica y al rechazo de todo tipo de
violencia.
¿Qué vamos a aprender?
En esta sesión, revisarás ejemplificaciones de
comportamientos y actitudes que contribuyen a la convivencia pacífica y al
rechazo a todo tipo de violencia. Para ello, se recordarán aprendizajes
relacionados con la resolución de conflictos, el diálogo, la mediación y la
cultura de paz.
¿Qué es la paz y por qué es importante la paz?
Definir la paz es complejo y a la vez importante. No existe una
sola definición de paz pero podemos decir que consiste en un conjunto de
valores y comportamientos que rechazan la violencia. De una forma más amplia se
puede definir la paz como el conjunto de valores, actitudes, tradiciones,
comportamientos y estilos de vida basados en el respeto a la vida, a los
derechos humanos, al arreglo pacífico de los conflictos y a la igualdad de
derechos y oportunidades de mujeres y hombres. La paz se ve constantemente
amenazada por violaciones de los derechos humanos y de la libertad individual
en diversos países y zonas del mundo.
¿Cómo podemos lograr vivir en paz?
Conseguir la
paz no depende solo de los gobiernos de las naciones sino que
depende también de nuestra actitud hacia la vida y de acciones individuales que
pueden cambiar el mundo. Para impulsar la paz desde nuestra esfera individual
podemos empezar por:
- Demostrar
más tolerancia con otras personas que son diferentes a nosotros.
- Enseñar
a los niños valores como el respeto, la tolerancia o la solidaridad.
- Perdonar
a la persona que nos ha hecho daño.
- Vivir
con una sonrisa.
- Buscar
nuestra paz interior.
- Ayudar
a las personas que lo necesitan.
Activistas y cultura
de la paz
“Que nadie se haga ilusiones de que
la simple ausencia de guerra,
aún siendo tan deseada,
sea sinónimo de una paz verdadera.
No hay verdadera paz si no viene acompañada
de equidad, verdad, justicia, y
solidaridad.”.
-Juan Pablo II-
A través de la historia de la
humanidad hemos encontrado personajes que han dejado una huella enorme.
Un legado en su actuar o en su
escribir para considerar la importancia de vivir en armonía. León
Tolstoi, el gran escritor ruso del siglo XIX, estudió abogacía.
Posteriormente se alistó en el ejército pero a causa de una enfermedad que lo
mantenía constantemente en cama comenzó a escribir.
El tiempo que pasó en el ejército
le dio muchas ideas para escribir y tomar conciencia del valor de la paz. En
sus obras manifestó este enorme interés sobre la importancia de vivir en
concordia y, por esta razón se le considera como un precursor de la cultura de
la paz. En el ámbito educativo defendió la idea de la necesidad de fomentar el
interés del alumno sin emplear la coacción y la intimidación, como era habitual
en su tiempo. Aunque esto no ha cambiado mucho en nuestro país. Fundó escuelas
y publicó textos para campesinos. Apoyó la liberación de los siervos y cuando
se promulgó el “derecho de emancipación” en 1861, fungió como “árbitro de la
paz” para mediar en los conflictos que se generaron con su aplicación. En 1891
organizó la recolección y el reparto de comida para paliar la hambruna
desencadenada. Fue promotor de la “resistencia pasiva”, una idea que después retomaría Gandhi un siglo después. Y entre
otras cosas, también defendió el derecho del ciudadano a evadir los impuestos
abusivos.
Es muy difícil establecer
parámetros en cuanto a los precursores de la paz, sin embargo, es natural, que
a través de la historia hayan existido personas que se dieron cuenta de las
carencias de sus sociedades y decidieron intervenir, ya sea con su pluma o con
sus acciones. Personas que estaban inconformes y que tenían una visión y una
concepción de la vida avanzadas para su época.
En este siglo, hay cinco
personajes que se consideran los más emblemáticos en la definición de la
cultura de la paz. El más conocido de todos ellos es Gandhi, que llevó a su país, la India, a obtener la independencia
de su país mediante una revolución pacífica. La independencia económica fue el
punto crucial de su movimiento. Este implicaba el boicoteo completo a los
productos británicos. La explotación de los campesinos por los industriales
británicos había originado una pobreza extrema y la destrucción de la industria
de la India.. Gandhi propuso
como solución potenciar el renacimiento de las industrias artesanales y el
regreso de la vida campesina.
Martin Luther King, activista de los derechos civiles desde muy
joven, organizó y llevó a cabo diversas actividades pacíficas reclamando
el derecho al voto, la no discriminación y otros derechos civiles
básicos para la gente negra de los Estados Unidos y siempre desplegó todas
sus actividades en pro de la paz.
Nelson Mandela fue el primer mandatario en Sudáfrica de raza negra
y también el primero en ser elegido por sufragio universal. Desarmó la
estructura social y política, herencia del antiguo régimen por medio del
combate institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social así como la
promoción de la reconciliación social.
Albert Einstein apoyó dos movimientos: el pacifismo y el judaísmo.
Pocos días antes de morir, firmó un documento escrito por su compañero y amigo
Bertrand Russel llamado “Advertencia a los gobiernos de Estados Unidos, Gran
Bretaña, Unión Soviética, Francia, Canadá y China”.
Y finalmente, Bertrand Russell, filósofo, matemático, lógico y escritor
británico, ganador del Nóbel de Literatura y conocido por su influencia en la
filosofía analítica y su activismo social. A pesar de que fue un total pacifista,
se opuso a casi todas las guerras entre naciones modernas.
La cultura de la paz es necesaria
en nuestro país. Tenemos que promoverla. Tenemos que implementarla. Se
necesitan muchos hombres y mujeres que estén convencidos de la necesidad de
vivir en armonía. Y en el caso de los gobernantes, se tienen que implementar
políticas públicas para lograrla. Podemos erradicar la violencia si acabamos
con los conflictos. Johan Galtung sostiene que donde hay violencia siempre hay
un conflicto no resuelto. Por tanto estudiemos las causas del conflicto. Al
resolverlas, acabaremos con la violencia.
Por lo tanto, la educación
es un instrumento esencial para la cultura de paz, porque permite a
los ciudadanos del mundo ayudarse entre ellos, con el fin de gozar de las
mismas oportunidades y utilizar tanto sus competencias como capacidades
para hacer las paces.
Actividad:
1) Menciona un ejemplo de un conflicto solucionado por medio de las
siguientes alternativas, o en su caso uno donde se puedan integrar las tres
alternativas:
-Diálogo;
-Mediación:
-Establecimiento de acuerdos:
2) Realiza una frase que
promueva la cultura de la paz como la del siguiente ejemplo:
“No basta con hablar de paz.
Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla”
(Roosvelt).
3) Para ti ¿cuál de los anteriores personajes activistas de la cultura de la
paz consideras más influyente? y ¿por
qué?:





