10-02-21 El Imperio
mexica
Aprendizaje esperado: Identifica
la historia del pueblo mexica, así como sus principales características,
costumbres, creencias y organización; también conoce cómo los mexicas lograron
dominar gran parte de Mesoamérica.
Énfasis: Conocer la división social,
la religión, la educación y la guerra entre los mexicas.
¿Qué vamos a aprender?
Continuarás con el estudio de la cultura mexica. En esta sesión,
profundizarás en su organización, religión, política, división social y su
educación.
Religión de los Mexicas
Sus mayores esfuerzos siempre
estuvieron dirigidos a la religión; enterrados bajo muchas de las
construcciones había ofrendas a los dioses: hachas, joyas y figurillas de jade
y serpentina, y máscaras con forma estilizada de jaguar.
Sin embargo, los mexicas o aztecas más
que ser politeístas que adoraban varios dioses, eran sincretistas y adoptaron
otras creencias o religiones que, a veces, coincidían mucho con las suyas,
haciendo que si dos de ellas tenían mucha similitud las fusionaran para formar
una misma.
“Podemos comprobar que hay correspondencias
entre las deidades tanto del área nahua, en el Centro de México, como de los
zapotecos de Oaxaca, o de los mayas de la península.
“Aunque tenían contacto, cada manifestación religiosa siguió su propio rumbo,
pero en el fondo la cultura religiosa es la misma en todo Mesoamérica, se
comparte por encima de las diferencias”, explicó el especialista del Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Rafael Tena también señaló que existían 15 deidades principales, como Ometéotl,
Tezcatlipoca, Quetzalcóatl, Tláloc, Huitzilopochtli y Mictlantecuhtli, pero en
las fuentes históricas se mencionan hasta 114 dioses, que se dividen en tres
grupos: creadores y providentes, de la fertilidad agrícola y humana y del
placer, y de la energía cósmica, la guerra y sacrificios humanos.
“Se distinguen 15 dioses principales alrededor de los cuales se organizan otros
de menor jerarquía, que a veces son simplemente advocaciones diferentes del
mismo dios, eso como para poner un poco de orden a esa multitud de nombres de
deidades que de una forma burda nos podrían conducir a un politeísmo desbocado,
pero que en realidad es una manera de organizar el pensamiento”
El investigador de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS)
indicó que en la actualidad vemos los sacrificios humanos como una práctica impresionante
y desconcertante, pero para esta cultura era parte de su cotidianeidad porque
formaba parte de su sociedad.
“Es precisamente esa intensa religiosidad que ellos manifestaban, la cual
influía en todos los momentos de su vida, que incluso recurrían en buena medida
al sacrificio humano, que llamó mucho la atención desde el siglo XVI.
“Pero en el fondo, como dijo fray
Bartolomé de las Casas, mientras más extremo es el sacrificio con que se honra
a los dioses, es indicio de una mayor claridad de pensamiento y generosidad del
espíritu. De esta forma, el religioso casi justificó los sacrificios humanos,
cosa que ninguno de nosotros se atrevería a hacer, pero él lo hizo”.
Asimismo, Tena comentó que la religión
que practicaban los mexicas era la oficial, que era politeísta, pero que la
gente tenía expresiones que se utilizan en la religión monoteísta. “Ellos se
referían a dios como nuestro padre, nuestra madre, aquel por quien vivimos, y
estos no son conceptos introducidos por los europeos, sino que se pueden
comprobar que eran conceptos autóctonos”.
La pequeña enciclopedia de religión mexica, como definen a la obra La
religión mexica, Pilar Tapia, encargada de la edición, y el propio autor,
aborda el tema desde un punto de vista antropológico, etnohistórico y/o
histórico-cultural; y se basó en información tomada desde las fuentes
originales, como las relaciones de los frailes Bernardino de Sahagún, fray
Toribio de Benavente y Diego Durán.
Además de documentos escritos en náhuatl, como los Anales de Cuauhtitlan y
los códices Borgia, Fejérváry-Mayer, Florentino, Magliabechi,
Telleriano-Remensis, Tonalámatl de Aubi, Tovar, Tudela, Vaticano Ríos y
los Matritenses, que fueron traducidos e interpretados por el
propio antropólogo para esta investigación.
Dioses de losMexicas:
1. Coatlicue
En la mitología del México antiguo,
era la diosa azteca de la Tierra, madre de las Estrellas y la Luna, quienes
quisieron matarla al saber que estaba embarazada del Sol; su nombre significa “la
de la falda de serpiente” y su símbolo es la serpiente.
2. Coyolxauhqui
Entre los aztecas, la Luna, hija de
Coatlicue; se la representa como una gran cabeza con cascabeles en la cara.
3. Ehécatl
Señor del viento. Etimología: culebra
de viento, de ehécatl, viento, y cóatl, se le conoce como una de las
manifestaciones de Quetzalcóatl.
4. Huitzilopochtli
Principal dios azteca, como
personificación del Sol y el cielo diurno, hermano de Quetzalcóatl; en su
representación de Tezcatlipoca azul o del Sur, es el dios de la guerra. Su
nombre significa “colibrí hechicero”; sus adoradores sacrificaban
anualmente centenares de personas en su altar; los cronistas españoles le
llamaron Huichilobos.
5. Mixcóatl
Nube de serpiente. Dios de
tempestades, jefe guerrero que invadió el valle de México al frente de una
horda de nahuas; fue divinizado más tarde con el nombre de Mixcóatl Camachtli;
asesinado hacia los años 935 ó 947.
6. Mictlantecutli
Señor de Mictlán, entre los aztecas,
el lugar de los muertos. Dios del inframundo.
7 .Tecciztécatl
Morador del caracol. Dios que se
convirtió en Luna.
8. Tezcatlipoca
Dios azteca, uno de los más
importantes, hermano y a la vez enemigo de Quetzalcóatl, con quien acababa de
reconciliarse, personifica el cielo nocturno en oposición a Huitzilopochtli; es
rojo o negro del Este y del Norte; y en esta segunda representación es el
guerrero del Norte.
9. Tláloc
Dios azteca de la lluvia, a la vez
benéfico y maléfico, pues tanto fecundaba la tierra como traía inundaciones y
desastres; a él estaban subordinadas otras divinidades secundarias; algunas de
las más importantes, los tlaloques, representaban los cuatro puntos cardinales
y los fenómenos relacionados con la lluvia (trueno, rayo, granizo, nieve, etc.)
10. Tonatiuh
Dios solar de los aztecas; uno de los
más importantes de su panteón; su mejor representación y más conocida es la que
figura en la llamada Piedra del Sol.
11. Xipetótec
Divinidad agrícola azteca; en una de
sus advocaciones preside los sacrificios humanos y de ahí su nombre, que
significa “nuestro señor el desollado”.
12. Xiuhtecutli
Señor del año, dios del fuego de los
aztecas (aunque aquél había sido inventado por Tezcatlipoca). Llevaba sobre el
tocado dos maderos que simbolizaban la manera de encender el fuego. Cada 52
años se celebraba una importante fiesta en su honor, que terminaba con la
ceremonia de encender el fuego nuevo, que entonces llevaban desde el cerro de
Huizarchtlán hasta el templo de Tenochtitlán, y de allí a los demás templos.
13. Xochiquetzal
Diosa azteca de las flores y del buen
humor; primera esposa de Tláloc, le fue robada por Tezcatlipoca;
personificación de la belleza femenina; se le ofrendaban sacrificios de
mujeres, niños y cortesanas; invocada por las mujeres que deseaban tener hijos.
14. Xochipilli
Dios azteca de las flores y la
abundancia; preside las fiestas, danzas, artes plásticas y juegos. Su nombre
significa “príncipe de las flores”.
15. Yacatecuhtli
Señor de la nariz. Patrón de los
mercaderes y el intercambio, sobre todo para viajes de comercio. Se le conoce
como Dios viejo.
CLASES SOCIALES DEL IMPERIO MEXICA
La fundación de Tenochtitlán data de
1325, de cuando un grupo indígena abandonó un pueblo llamado Aztlán para ir en
busca de la Tierra Prometida, una que encontrarían al toparse con
la imagen de un águila devorando una serpiente sobre un nopal después de casi
un siglo de peregrinaje.
Al arribar al Lago de Texcoco, los
mexicas tuvieron que urbanizar aquella cuenca, para dar cabida a los templos
y calpullis, aquellos barrios que definían la capital. Esta
forma de organización radicaba en los lazos de parentesco, la apropiación de la
tierra y la situación económica. Dentro de cada uno de estos espacios, existían
distintas clases sociales.
Alrededor de los principales centros
urbanos, que eran Tenochtitlán, Coatepec, Chapultepec, Iztapalapa,
Iztapam, Tlacopan, Coyotepec y Texcoco, la organización social estaba
jerarquizada, es decir, de tipo vertical. Se puede decir que dicha pirámide
estaba dividida en tres: nobleza, pueblo y esclavos. Pero lo cierto
es, que dentro de cada rubro se desenvolvían distintos grupos sociales. Estas
eran las clases que caracterizaban al Imperio Mexica:
Huey tlatoani
Emperador
Este era el único gobernante de
Tenochtitlán. El término, que viene del náhuatl, quiere decir "gran
orador". Ciertamente, esta persona contaba con máxima autoridad, y llevaba
a cabo funciones militares y religiosas.
Pipiltin
Nobles
Después del emperador, este grupo era
el que gozaba de mayores beneficios. A éste pertenecían las familias de los
políticos, los sacerdotes y la clase militar. Los pipiltin eran
los jerarcas de los calpullis, y además de poseer tierras, también
podían contar con sirvientes. A estos nobles se les educaba para que fueran, en
un futuro, funcionarios del imperio. Cuentan los códices, que este grupo gozaba
del consumo del xocoatl (chocolate).
Pochtecas y macehualtin
Pueblo
Debajo de la nobleza estaba el pueblo
mexica. Aquí, destacaba los pochtecas, que eran los comerciantes
más importantes de Tenochtitlán. Cabe mencionar, que éstas eran personas muy
respetadas. El siguiente nivel correspondía a los macehualtin, que
podían ser artesanos y campesinos, se puede decir que en este grupo se hallaban
los pobladores comunes.
Tlacotin
Esclavos
Hasta el último lugar de la pirámide
se encontraban los esclavos. La mayor parte de éstos debían convertirse en
sirvientes por causa de las guerras. Pero otros pagaban una especie de castigo
por haber cometido delitos o tener deudas.
Educación mexica
Los hijos de los nobles mexicas, que
ahora conocemos como los hijos de aquellos que tenían altos puestos en el
gobierno o simplemente mucho dinero (los pipiltin), eran educados desde los
seis años y hasta los quince en el Calmécac. Esta era una institución educativa
en la que, lejos de contar con privilegios como era común en los países de
Europa, debían barrer, acarrear leña y realizar otras tareas, además de
participar en obras públicas y en la agricultura.
Para la nación mexica, la educación
representaba un aspecto fundamental para el desarrollo de cualquier estrato
social. Aunque, para los herederos del poder, la responsabilidad era mayor, ya
que ellos serían quienes iban a regir el destino de la sociedad. Entonces, la
educación de los pipiltin era mucho más exigente, dada la naturaleza de los
cargos que en un futuro ostentarían.
En ese sentido, no existía un trato
especial para los pipiltin y la única diferencia que había entre el
Telpochcalli (escuela para la gente común) y el Calmécac, era el tipo de
conocimiento impartido.
En Calmécac se enseñaban el arte de
gobernar, la disciplina militar, la lectura de códices, el conocimiento de los
astros y la lectura de los tonalamatl (los libros del Destino en los que se
leía cómo sería la vida y el carácter de cada persona de acuerdo a la fecha de
su nacimiento). También se aprendía botánica, herbolaria, escritura, idiomas,
arte de guerra y manejos de la administración pública.
La disciplina era tal que los jóvenes
que estudiaban ahí no se podían comportar de manera indebida, ya que podían
recibir sanciones que incluían la pena de muerte.
Los maestros acudían a los hogares de
los niños y jóvenes para invitarlos, exhortando a los padres a enviar a los
hijos varones a la escuela y a las mujeres a recibir lecciones de la madre en
actividades del hogar.
Los Telpochcalli estaban distribuidos
en distintos barrios de la ciudad y los jóvenes que acudían a estos recibían
una educación bélica, por lo que la deidad patrona era Tezcatlipoca, deidad
vinculada con la guerra.
El mismo fray Bernardino de Sahagún
mencionó, como parte de sus crónicas, la existencia de siete Calmécac (hileras
de casas en náhuatl) dentro del recinto sagrado de Tenochtitlan.
Uno de ellos era el
Tzonmolco-Calmécac, que estaba ligado físicamente al templo de la deidad del
fuego. México-Calmécac estaba dedicado a Tláloc, Señor de la lluvia, y así cada
una de las escuelas se especializaba en el trato de una deidad diferente, así
como cada una también gozaba de cierta reputación y especialización diferente.
Guerra-Mexicas
Era una actividad fundamental para la
ciudad. Por esa vía los mexicas habían conseguido su primacía sobre las
ciudades de la Cuenca de México y posteriormente la expansión de sus dominios.
La eficiente estructura militar de los mexicas les permitía asegurarse el flujo
de productos a la ciudad y era por ello un importante factor de desarrollo
económico. Pero con ser esta la causa primera del hacer guerrero, no era en
modo alguno su justificación, también había consideraciones como la defensa del
prestigio de la ciudad y el mantenimiento del orden establecido.
El mando de las fuerzas militares
estaba a cargo del tlacatéccatl, responsable de las tropas, y
el tlacochcálcatl, del armamento. El grueso de la tropa estaba
conformado por los macehualtin –cada calpulli constituía
un cuerpo dirigido por el tecuhtli–, y había órdenes militares y un
alto mando formado por nobles. Por la participación en las campañas militares
no había un pago, pues era una forma de tributo al Estado.
Así, entre los mexicas se pueden
distinguir dos tipos de guerra: las guerras de conquista y las guerras
religiosas o floridas. Las primeras tenían como finalidad obtener diferentes
recursos, como tributos, tierras y mano de obra para la infraestructura de la
ciudad y sus alrededores, además de que permitían al Estado mexica legitimar su
poder y su política expansionista. Sobre las guerras floridas o religiosas ha
habido varias polémicas, pues aun cuando se ha interpretado tradicionalmente
que tenían como objetivo la captura de prisioneros para el sacrificio, no queda
claro si debería considerarse a estas batallas bajo el estricto término de
guerra.
A partir del gobierno de Itzcóatl y
con la entronización de Moctezuma I o Ilhuicamina hubo un incremento de las
prácticas militares y, con ello, se dio la profesionalización de cuerpos
especializados en la contienda armada. Es evidente que esto trajo consigo el
aumento en el número de guerreros, que se vieron recompensados entre otras
cosas al darse a su profesión un alto valor social. Moctezuma I estableció
oficialmente con los señoríos de Huexotzingo y Tlaxcala la realización de las
llamadas guerras rituales o floridas, como una estrategia política y económica
del incipiente “imperio” mexica.
Organización política mexica
El estado mexica tenía un gobierno
militarista oligárquico, es decir, una elite dominaba las riquezas del estado
con el apoyo del ejército. Los cargos y funciones que desempeñaba cada
individuo en la pirámide política eran los siguientes:
Tlatoani: en este
personaje se concentraba la vida religiosa, política y el mando sobre los
ejércitos tenochcas.
El tlatocan: eran los
encargados de dar consejo en temas delicados al gobernante, estaba integrado
por miembros de la nobleza que desempeñaban además funciones judiciales y
administrativas.
El cihuacóatl: daba al
tlatoani ayuda en las actividades administrativas como lo eran la recaudación y
la justicia. Este actor político tenía una importancia relevante, ya que además
de ser el jefe de los sacerdotes, éste tomaba de forma temporal el lugar del
tlatoani cuando éste se ausentaba al partir hacia el mando de los ejércitos
aliados.
El consejo supremo tomaba las decisiones
políticas, militares y administrativas y designaba al nuevo huey tlatoani
cuando se producía la muerte del soberano. En el territorio que se encontraba
bajo jurisdicción azteca, especialmente en los focos rebeldes, había
gobernadores militares apoyados por pequeñas guarniciones que mantenían el
orden y aseguraban la recaudación de los tributos.
Actividad:
- ·
Mediante un esquema explica las principales características
del imperio mexica en cuanto a religión, clases sociales, guerra y organización
política.







