29-04-21 Vivir la paz
Aprendizaje
esperado: Asume valores, actitudes y habilidades como criterios y
estilos de vida que fortalecen la convivencia pacífica y el rechazo a todo tipo
de violencia.
Énfasis: Comprender
que la cultura de paz se logra con la práctica cotidiana de valores y actitudes
orientadas por el respeto a la dignidad y los derechos de las personas y los
pueblos.
¿Qué
vamos a aprender?
Comprenderás
que la cultura de paz se logra con la práctica cotidiana de valores y actitudes
orientadas por el respeto de la dignidad y los derechos de las personas y los
pueblos.
Cultura de la Paz
En la
actualidad el principal reto para lograr una Cultura de la Paz es cómo construir alternativas para generar
una cultura de la paz en un ambiente en donde se respira violencia, corrupción,
delincuencia; en donde la constante son los actos criminales, la
discriminación, la desesperanza total; en un mundo lastimado y dolido en donde
se privilegia la injusticia, la desigualdad, la pobreza y el miedo. No serán
desalentadores tantos esfuerzos por construir paz en medio de tanta violencia.
¿Hacia a dónde vamos?, ¿hemos perdido el
rumbo?, ¿hay una brújula que pueda orientar nuestro destino hacia caminos de
paz? ¿Cómo caminar hacia una cultura de la paz?
Cuando se
habla de una cultura de paz, saltan a la vista imágenes de guerras y de
conflictos que llevan a pensar si es posible caminar hacia este tipo de
cultura. Si estamos buscando generar una cultura de paz, es porque hay un
estado de guerra, de violencia que hace que imaginemos un ambiente armónico.
Pero, a todo esto, ¿qué significa cultura de paz? Bueno, «consiste en una serie
de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen
los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas
mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las
naciones» (UNESCO 1998, Resolución A/52/13).
Es “la
cultura de la armonía social fundada en los principios de libertad, justicia y
democracia, de tolerancia y solidaridad que rechaza la violencia; procura
prevenir las causas de los conflictos en sus raíces y dar solución a los
problemas mediante el diálogo y la negociación; y garantiza a todos el pleno
ejercicio de todos los derechos y los medios para participar plenamente en el
desarrollo de su sociedad” (Centro Internacional de Educación e Investigación
para la Paz y Los Derechos Humanos).
¿Qué necesitamos para generar una cultura
de la paz, entonces?
La
Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz (ONU 1999,
Resolución A/53/243) identifica ocho ámbitos de acción a nivel local, nacional
e internacional para construirla: promover una cultura de paz por medio de la
educación; promover desarrollo económico y social sostenible; promover el respeto
de todos los derechos humanos; garantizar la igualdad entre mujeres y hombres;
promover la participación democrática; promover la comprensión, la tolerancia y
la solidaridad; apoyar la comunicación participativa y la libre circulación de
información y conocimientos; promover la paz y la seguridad internacionales.
Así, la
cultura de paz está estrechamente vinculada a valores éticos. Ya la UNESCO ha
señalado que los valores deben incluir el cuidado y amor en la construcción de
una cultura para la paz, por lo tanto, en la construcción de una cultura de paz
es indispensable una ética del cuidado sin dejar de lado el ámbito de lo
educativo. No podemos generar una cultura de paz si no promovemos una educación
para la paz, de ahí que se hace necesario educar –más que en conceptos– en
habilidades afectivas y de relación interpersonal, en hábitos y competencias
que nos ayuden a convivir en un ambiente de paz.
Esta cultura supone pues una ética del cuidado de la que habla Adela Cortina, que implica cuidarse de sí mismo y cuidar de los otros; una ética del cuidado y no de dominación sobre los otros; una ética que promueva relacionarse con los otros e impulsar una cultura de cuidado de las personas y del planeta, que prevalezca en todos los entornos y entre todas las personas. “La ética del cuidado implica sentimientos de ternura, afecto, empatía, preocupación y responsabilidad por uno mismo y por los otros. Nos recuerda la obligación moral de girar la cabeza ante las necesidades de los demás.
Educación para la Paz
Educar para la paz es propiciar
el desarrollo de habilidades y la adquisición de herramientas que
permitan a las personas y a los pueblos convivir de forma pacífica,
o lo que es lo mismo, vivir sin violencia. Este proceso lleva implícito la
asimilación de valores como la justicia social, la igualdad, la
cooperación, la solidaridad, el respeto y la autonomía.
Una manera efectiva por tanto, de
llegar a ser ciudadanos y ciudadanas comprometidos con el cambio social y la
construcción de la paz, es a través de la promoción y el desarrollo de
un sistema educativo que institucionalice la Educación para la Paz en
la vida de los centros escolares.
Generalmente los programas
estatales reconocen la existencia de ocho competencias básicas que
deben ser trabajadas de manera transversal en el desarrollo del
currículo escolar. Las características propias de la Educación para la Paz y de
la Metodología Socioafectiva de aprendizaje las hacen propicias para la
adquisición de dichas competencias por parte del alumnado.
1) Social y
ciudadana
Adquisición de valores para el
respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la
cooperación y solidaridad entre los pueblos, el respeto al medio ambiente y el
desarrollo sostenible.
2) Comunicación lingüística
Aprender a convivir en paz pasa
necesariamente por la adquisición de habilidades y herramientas de comunicación
como la escucha activa, la empatía o la asertividad.
3) Interacción
con el mundo físico
Para la gestión positiva de los
conflictos es necesario el conocimiento, la interacción
apropiada con el propio cuerpo, el cuidado de la salud y la
adquisición de hábitos saludables.
4) Cultural y
artística
Contribuye tanto a la adquisición
y expresión de ideas o sentimientos de forma creativa como a la valoración de
su diversidad, mediante el reconocimiento y la apreciación de las
manifestaciones culturales específicas.
5) Autonomía
e iniciativa personal
Fomenta la toma de
decisiones con autonomía en situaciones en las que se debe manifestar
auto superación, perseverancia y actitud positiva, como por ejemplo, la gestión
de conflictos en la escuela.
6) Aprender
a Aprender
Promueve el conocimiento de sí
mismo y de las habilidades para vivir con las demás personas sin utilizar la
violencia. Los proyectos que se promueven de forma comunitaria facilitan la
adquisición de recursos cooperativos.
7) Tratamiento
de la información
Fomenta la lectura comprensiva y
la valoración crítica de los mensajes procedentes de los medios de información
y comunicación, que pueden ser fuente de diferentes conflictos.
8) Matemática
Los elementos y razonamientos
matemáticos pueden ser utilizados para la resolución conflictos cotidianos.
Podemos desarrollarla realizando razonamientos de lógica matemática sobre
orden, secuencias, cantidades, etc.
Defensa de Derechos Humanos
Para quienes queremos vivir en
una Cultura de Paz, el pleno disfrute de los Derechos Humanos define
claramente el tipo de sociedad a la que aspiramos. Para conseguirlo son
necesarias actuaciones que impacten en la erradicación de la pobreza y las
desigualdades, en la promoción de sociedades libres de cualquier tipo de
discriminación y en un desarrollo sostenible que favorezca una economía social
y la protección del Medio Ambiente.
La interconexión de las
problemáticas actuales nos obliga a responder en términos globales en dos
sentidos. Por una parte, acompañando a las personas con servicios específicos
que respondan a sus necesidades y promuevan sus derechos. Por otra, sin olvidar
que es necesario trabajar a todos los niveles de la política pública nacional e
internacional de manera que consigamos trascender a las consecuencias y llegar
a la raíz de las causas.
Prevención de violencia
Si sobre los Derechos Humanos se
fundamenta el planeta en el que queremos vivir, la violencia representa su
principal amenaza y para prevenirla, la alternativa es la Cultura de Paz.
Las sociedades en las que el intercambio y la integración son las principales
formas de relación social se convierten en sociedades abiertas con
espacios de convivencia transformadores, en los que las personas tienen
capacidades de desarrollo pleno.
Bajo esa perspectiva se puede plantear lo siguiente en una sociedad con el objetivo
de mejorar la cultura de la paz, atender individual y colectivamente a víctimas a
quienes la violencia ejercida ha dejado completamente desprotegidas para
conseguir su recuperación, como en Colombia, Guatemala y Mali. Por otra parte,
en las escuelas y en los espacios públicos, integrando la Cultura de Paz como
medio para prevenir la violencia y consolidar relaciones basadas en el
respeto mutuo y el aprendizaje, como es el caso de Guatemala y en centros
educativos en España. Por último, con programas de mediación que permiten la
resolución de conflictos en barrios o intrafamiliares, facilitando el
desarrollo comunitario.
Pero estos esfuerzos entendemos
que deben ir acompañados de un trabajo muy profundo e integrado a todos los
niveles, incluyendo a las administraciones y otros actores sociales,
que deben implicarse en esa tarea si queremos que tenga el calado
social que merece.
En el Movimiento por la Paz
empleamos distintos mecanismos para prevenir y desmontar las causas de
la violencia porque la Paz es mucho más que la ausencia de guerra y la
herramienta más poderosa con la que contamos, como veremos en el siguiente eje,
es la Educación en valores y para la Paz.
“Puesto que las
guerras nacen en la mente
de los hombres, es
en la mente de los hombres
donde deben
erigirse los baluartes de la paz”.
Constitución de la
UNESCO, 1945.
Actividad:
- · ¿Qué es para ti la Cultura de la Paz?
- · ¿Cómo fomentas la Cultura de la Paz en tu casa?
- · ¿Cuáles crees que sean los principales problemas para lograr una Cultura de la Paz eficiente en México de acuerdo a la información anterior?


