28-04-21
La conquista espiritual III
Aprendizaje esperado: Conoce
algunos hechos y acontecimientos que formaron parte del proceso de
evangelización de los indígenas en la Nueva España en el siglo XVI.
Énfasis: Identificar
la importancia social y cultural de la Iglesia. Conocer el uso de la imprenta
en la evangelización y el papel de los jesuitas en la educación y la economía.
¿Qué vamos a aprender?
Continuarás con el estudio del
Virreinato y la conquista espiritual. En esta sesión, profundizarás en el uso
de la imprenta durante la evangelización y el papel de los jesuitas en la
educación y la economía. Asimismo, identificarás la importancia social y
cultural de la Iglesia.
LA IMPRENTA EN LA
NUEVA ESPAÑA. UN ARMA PARA LA CONQUISTA ESPIRITUAL
Las primeras imprentas que
se establecieron en la Nueva España tenían encomendado un objetivo muy
particular, estaban destinadas a ser un instrumento de apoyo para la ingente
labor de adoctrinamiento que las órdenes mendicantes tenían que realizar: la evangelización.
A los primeros misioneros, que se establecieron en la Nueva España se les había
encargado la edificación de las almas de los pobladores de los nuevos dominios
de la Corona española, tanto las de los nuevos súbditos, los indígenas, como
las de los españoles, criollos y mestizos que conformaban la nueva sociedad. El
complejo proceso de evangelización de los indígenas, que se presentaba como una
tarea titánica para las órdenes mendicantes, precisó del apoyo de la imprenta
que aparecía ya como un excelente instrumento de difusión. En el presente
artículo pretendo hacer un recorrido por los primeros impresos novohispanos y
las circunstancias de su publicación, para tratar de entender cuál pudo ser el
impacto que tuvieron en sus destinatarios, los pobladores del Nuevo Mundo. Se
destacarán en forma particular los contenidos de los textos que estaban
destinados a la formación religiosa de los indígenas ya que ellos constituyen
las publicaciones más numerosas en los albores de la imprenta novohispana y por
lo tanto de la dominación cultural y espiritual.
El primer taller que se instituyó
en la ciudad de México en 1539, estuvo promovido por el virrey don Antonio de
Mendoza y el primer obispo Fray Juan de Zumárraga, quienes, a escasos 18 años
de que la conquista de México hubiera sido consumada, consiguieron que se
estableciera en la Gran Tenochtitlán el editor Juan Pablos Lombardo, un oficial
del famoso impresor alemán de Sevilla, Juan Cromberger. Pablos se estableció en
una casa que el mismo obispo le proporcionó y ya para finales del año apareció
una Breve y más compendiosa Doctrina cristiana en lengua mexicana y
castellana, que llevaba como pie de imprenta “en casa de Juan Cromberger”.
Éste, que fue el primer intento por establecer formalmente un taller editorial en la Nueva España, nos marca el derrotero que habían de tomar las publicaciones que se hicieron en México en el siglo XVI. Destacan en primer lugar las obras que estaban destinadas a la evangelización, no porque se pensara que los indígenas habían de ser lectores de dichos textos, sino porque a través de ellos se daba a los misioneros instrumentos para que pudieren tener acceso a textos, en muchos casos bilingües, que habían de facilitar su acercamiento a los pobladores del Nuevo Mundo. Doctrinas cristianas, manuales de confesor, sermonarios y artes de la lengua son entonces los libros que salen, con mayor frecuencia, de los talleres de los primeros impresores del siglo XVI, destinados a ser instrumentos para la evangelización del Nuevo Mundo.
De las trece obras que se
publicaron en los diez primeros años en la imprenta de Juan Cromberger y de
Juan Pablos, ocho son Doctrinas cristianas, dos de ellas en lengua náhuatl y
una en lengua huasteca y las restantes cinco se publicaron en español. En 1539
salió a la luz la Breve y más compendiosa Doctrina Cristiana de
Zumárraga; en 1540 el Manual de adultos lo que ha de hacerse y
enseñarse para bautizar, ordenado por Vasco De Quiroga; en 1544 la Doctrina
cristiana para instrucción e información de los indios: por manera de historia,
compuesta por el muy reverendo padre fray Pedro de Córdova fundador de la orden
de los predicadores en las islas del mar Océano. De 1543 es la Doctrina
breve muy provechosa de Zumárraga; para el año 1543 se publicaron
el Tripartito del cristianísimo y consolatorio del doctor Juan
Gerson, que es una doctrina cristiana traducida del latín a la lengua
castellana.
Acerca de las haciendas propiedad de los jesuitas en Nueva
España
A continuación lo que el maestro Flores Cano escribe
acerca de las haciendas de los padres de la Compañía en México:
“… los más grandes
acaparadores de haciendas fueron los jesuitas. En 1576, cuatro años después de
su llegada, dejaron adivinar sus propósitos al adquirir la hacienda de
Santa Lucía al norte de México en 17000 pesos con 18 200 cabezas de ganado
menor y varios esclavos negros. En 1602 los rebaños de la hacienda habían
aumentado a 60 000 cabezas y sus ingresos eran superiores al precio de compra.
Un siglo después de su adquisición los límites de su hacienda se extendían
desde Pachuca hasta las cercanías del lago de Texcoco. Pero a diferencia de
muchos latifundistas que acumulaban tierras por el gusto de “ser dueños de
todo”, sin preocuparse de los rendimientos económicos, los hijos de Loyola
buscaban ante todo aumentar la riqueza de sus haciendas, desarrollar sus
rentas, aumentar sus capitales y multiplicar sus recursos con el objeto de
sostener sus colegios y misiones y consolidar el prestigio de la orden”.
Los reyes de España se habían
resistido para autorizar el paso de la Compañía al nuevo continente. Esto, en
parte, debido al voto de obediencia que mantenían hacia el Papa y que les hacía
relativamente independientes con respecto a la corona, pero finalmente, ante la
insistencia, Felipe II expidió la Real Cédula para que los jesuitas llegaran a
la Nueva España.
Estos religiosos, en sus
crónicas, señalan que fueron enviados por su vida ejemplar y santas costumbres,
así como para que ayudasen en la instrucción y conversión de los indios, ya que
se le reconocía a la Compañía su “grandeza de letras y doctrina, suma erudición
y trato grave, espiritual y serio”(2). En un primer momento arribaron a la
Nueva España doce miembros de la orden, con el paso del tiempo sumaron hasta
quinientos.
En sus instrucciones quedaba
señalado que no iniciarían de manera inmediata el establecimiento de los
colegios. Antes esperarían dos años, hasta encontrarse familiarizados con el
territorio y estar seguros de que contarían con los recursos necesarios para su
labor. Por esta razón es que iniciaron enseñando el catecismo a los macehuales y rudos
a) La educación informal
Además del sistema
escolarizado, los jesuitas ejercían otros ministerios encaminados más bien a la
enseñanza informal, misma que se consolidaba a través de la prédica, los
sermones, la confesión, los ejercicios espirituales, las visitas a cárceles y
hospitales. Los encargados de realizar estas actividades eran sacerdotes
concentrados en las Casas Profesa de la compañía.
Las Casas Profesa contaban con
un templo y alojaban a los sacerdotes que ya habían emitido los cuatro votos:
pobreza, castidad, obediencia y el cuarto —muy importante—, la obediencia al
Papa y estaban exentos de la docencia escolarizada. Otra característica de
estos sitios, era que no debían poseer bienes propios, “sino que se ha de
sustentar de sola limosna”,(3) razón por la cual sólo se fundaban en ciudades
populosas como la ciudad de México. De aquí salían también aquellos que eran
enviados a las misiones para convertir a los paganos, principalmente en la zona
norte de México.
b) La fundación de los
colegios
Pasados los dos años, la
Compañía inició aquella tarea para la que fue convocada, “la buena educación de
los jóvenes” mediante la apertura de escuelas públicas que pretendían acabar
así, con la “ociosidad y los vicios” de los mismos.
En 1574 se pusieron en marcha
los trabajos del Colegio de San Pedro y San Pablo, en la sede del Virreinato.
Para ello solicitaron donaciones, pidiendo a quien no tuviera herederos y
quisiera emplear bien sus riquezas, dispensara recursos para educar y fundar
colegios y colegiaturas, se convertirían así en señores, perpetuamente, con
títulos de patronazgo(4).
Debido al éxito de este centro
educativo, se erigieron otros dos, el de San Bernardo y el de San Miguel,
mismos que una vez transcurrido el tiempo se fundarían para dar lugar al
Colegio de San Ildefonso, que más tarde sería el principal en la ciudad de
México.
En casi todos sus planteles,
los jesuitas incluían el estudio de humanidades con la gramática latina como
fundamento, puesto que su conocimiento era básico para la lectura de textos
filosóficos, jurídicos y religiosos, tanto para aquellos que irían a la
universidad, como para los que seguirían la vida eclesiástica. También se
impartían preceptiva literaria y retórica. Por lo que hace a las artes, estaban
presentes: lógica, matemáticas, ciencias físicas y teología.
Los jóvenes que asistían a los
colegios eran principalmente aristócratas, aunque también ingresaban de bajos
recursos; algunos procedían de otras ciudades donde no se contaba con colegios
de nivel intermedio. Los estudiantes podían ser internos y medio internos,
dependiendo de los recursos y la procedencia. El número de escolares variaba de
un colegio a otro, el de San Ildefonso, por ejemplo, llegó a contar con
treinta.
Instituciones y haciendas
jesuitas
Los jesuitas llegaron a la
Nueva España en 1572 y se instalaron en Ciudad de México, donde fundaron su
primer y principal institución: el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo
(actualmente su templo es sede del Museo de las Constituciones de la UNAM). Debido
a su aceptación dentro de la sociedad novohispana y a las donaciones que
obtuvieron, los hijos de Loyola fundaron más instituciones en años posteriores,
hasta su expulsión por orden del rey Carlos III.
En 1611 el provincial de la
orden, el padre Rodrigo Cabredo, informaba que tenían quince centros: una casa
profesa, un noviciado, seis colegios, dos seminarios, cinco residencias y sus
misiones al norte de la provincia. En ellos se dedicaron a la formación de sus
miembros, la educación de la juventud española y criolla, la de los hijos de
indios principales, la evangelización de indios en las La conversión de los
indígenas a la religión católica y la eliminación de las antiguas creencias de
los pueblos mesoamericanos era un propósito al que los españoles daban tanta
importancia como a la dominación militar. Por eso se dice que, junto con las acciones
guerreras, hubo en Nueva España una conquista espiritual.
La Iglesia Católica en
Nueva España
Inmediatamente después de la
derrota azteca, llegaron a Nueva España los primeros grupos de sacerdotes
católicos. Pertenecían a órdenes religiosas de misioneros, es decir, a grupos
que tenían organización y disciplina propias, cuya tarea era extender la religión
entre aquellos considerados infieles o idólatras. Las órdenes que llegaron
primero a la colonia fueron los franciscanos, los dominicos y los agustinos.
Como recordarás, en España
había terminado hacía poco tiempo la guerra de cristianos contra los musulmanes
y perduraba una actitud religiosa muy intensa y combativa. Ese fervor se
reflejó en el trabajo de los misioneros.
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Representación
de un bautismo colectivo. |
Entre los misioneros había ideas distintas sobre la forma de convertir a los indígenas. Unos pensaban simplemente en destruir los templos, prohibir los antiguos rituales y castigar a quienes insistieran en practicarlos. Otros creían que era necesario convencer a los indígenas mediante la prédica y el ejemplo; para lograrlo deberían conocer la lengua y las costumbres de cada pueblo y tratar humanamente a las personas.
Estas diferencias provocaron
conflictos dentro de la Iglesia y frecuentes enfrentamientos entre los
defensores de los indígenas, por un lado, y los colonizadores y el gobierno
español por el otro.
Gran parte del conocimiento
que tenemos sobre las culturas indígenas de la época de la conquista se lo
debemos a los misioneros. Aprendieron las lenguas, escribieron diccionarios y
recogieron información valiosa sobre el saber y las formas de vida prehispánicas.
Muchos misioneros se ganaron el aprecio
de los indígenas, porque según dice un escrito de la época “andan pobres y
descalzos como nosotros, comen lo que nosotros, asiéntanse entre nosotros,
conversan entre nosotros mansamente”.
Numerosos grupos indígenas se
resistieron a abandonar sus creencias, pero al paso del tiempo el catolicismo
se arraigó en la población india y mestiza. A los rituales religiosos se
incorporaron formas de celebración y de culto, que tienen su origen en
tradiciones muy antiguas y que dieron al catolicismo popular una
personalidad propia.
La Iglesia fue un elemento
central en la vida de la Colonia. La educación dependía de ella, así como
hospitales y hospicios. Los impresionantes templos y conventos que fueron
edificados en todas las poblaciones novohispanas son muestra del poder y difusión
alcanzados por la religión. También en las actividades económicas tenía la
Iglesia un papel importante. El diezmo, impuesto recibido por las autoridades
religiosas, así como las donaciones hechas por la monarquía y por los
creyentes, dieron a la Iglesia grandes capitales, que otorgaba en préstamo a
los individuos y aun al gobierno. Asimismo, acumuló numerosas propiedades en
las ciudades y en el campo, que como no se podían vender, crearon un
acaparamiento poco productivo, lo que provocaría serios problemas durante el
siglo xix.
Funciones de la Iglesia Católica
en la Nueva España:
- La razón principal de la Iglesia en Nueva España
fue la evangelización.
- Fue rectora de la moral, las costumbres y
pensamiento de la población.
- Defensores de los indígenas ante los
pensamientos que ponían en entredicho su calidad de seres humanos.
- Establecieron y atendían la tarea educativa,
desde las primeras letras hasta el nivel superior, abarcando sectores como
el de los españoles, criollos e indígenas.
- Tenían a su cargo el cuidado de hospitales,
hospicios y talleres de oficios.
- Tuvieron gran riqueza en inmuebles, situación
que se contrapuso a su voto de pobreza.
- Se encargaban del registro de nacimientos,
defunciones, matrimonios y adopciones.
- La Iglesia patrocinó el arte, sobre todo de tipo
religioso, por tal razón, las primeras manifestaciones artísticas de la
Colonia se relacionaron con la evangelización. Los frailes aprovechaban
las habilidades de los indígenas como talladores y pintores para que
realizaran obras en beneficio de la divulgación de la fe cristiana.
- La Iglesia Católica tenía un fuerte poder, pues
era la única religión permitida y, además, tenía participación en los
distintos niveles del gobierno, en ocasiones los obispos asumían el cargo
de virrey.
- En el proceso de conversión los soldados
españoles y los cazadores de esclavos sembraron desconcierto y pavor, a
veces mediante arreglos explícitos con los misioneros.
Actividad:
- ·
¿Qué importancia
tuvo la imprenta durante la evangelización?
- ·
¿Quiénes
fueron los jesuitas y cuál fue su contribución al desarrollo de la nueva España?
- ·
Explica
que tuvieron que hacer y aprender los primeros misioneros para tratar de evangelizar a los indígenas.



