16-04-21 El Virreinato I
Aprendizaje esperado: Identifica
la manera en que el virreinato de la Nueva España se organizó en los ámbitos
administrativo y económico.
Énfasis: Conocer
los primeros gobiernos de la Nueva España, las audiencias gobernadoras y las
instituciones gubernamentales novohispanas.
¿Qué vamos a aprender?
En esta sesión, identificarás la
manera en que se conformó el Virreinato desde 1521 a 1535. Además, conocerás
los primeros gobiernos de la Nueva España, las audiencias gobernadoras y las
instituciones gubernamentales novohispanas.
Antecedentes del Virreinato de
la Nueva España
La guerra de conquista finalizó
en el siglo XVI y el territorio del caído Imperio Azteca fue gobernado
inicialmente por el conquistador Hernán Cortés. Fue él quien propuso al
emperador Carlos V el nombre de “la Nueva España del mar Océano”, ya que la
fertilidad y clima de aquellas nuevas tierras le recordaban a la
península.
Bajo el mando de Cortés se
organizó a la población indígena sometida para iniciar la explotación
agrícola, minera y costera de las tierras americanas, a la par que
iniciaban las campañas de evangelización de parte de los franciscanos,
dominicos y agustinos. La guerra contra las tribus resistentes restantes duró
hasta principios del siglo XVII, cuando fueron casi exterminadas.
Fundación del Virreinato de la
Nueva España
El Virreinato de la Nueva España se
fundó el 8 de marzo de 1535, bajo el mando de Antonio Mendoza y Pacheco,
político y militar español, caballero de Santiago y primer comendador de
Socuéllamos. Su mando duró hasta 1550, cuando pasó a regir el Virreinato
del Perú entre 1551 y 1552.
¿Qué fue el Virreinato de la
Nueva España?
El Virreinato de la Nueva España
fue una de las cuatro divisiones virreinales en que estaba
organizada la colonia americana del Imperio Católico Español, junto con el
Virreinato de la Nueva Granada, el Virreinato del Perú y el posterior
Virreinato del Río de la Plata.
Tras la destrucción del Imperio
Azteca y el sometimiento de los nativos, los conquistadores españoles se
dispusieron a derribar la antigua capital
azteca, Tenochtitlán, y fundar una nueva ciudad de
aspecto europeo, Ciudad de México, que se convertiría en la capital del
Virreinato de Nueva España. Con la construcción de la nueva capital, España
hizo especial énfasis en la europeización de los territorios
recién conquistados, introduciendo instituciones políticas
occidentales, como las iglesias, la encomienda y los ayuntamientos,
con el objetivo de afianzar su dominio en la región. Una vez
derribados los últimos vestigios de dominación índigena a manos de Hernán
Cortés, designado como Capitán General de la región,
la metrópoli deció constituir estos nuevos territorios como un virreinato,
delegando la función de virrey sobre Antonio de Mendoza, en 1536.
Extensión territorial
El territorio del Virreinato era
gigantesco. Abarcaba la totalidad del territorio actual de México y
los actuales territorios estadounidenses de California, Nevada, Colorado, Utah,
Nuevo México, Arizona, Texas, Oregón, Washington, Florida, partes de Idaho,
Montana, Wyoming, Kansas, Oklahoma y Luisiana; además de la región suroeste de
la Columbia Británica, actual Canadá.
A eso se suman los territorios de
los actuales países de Guatemala, Belice, Costa Rica, El Salvador,
Honduras y Nicaragua, que formaban la Capitanía General de Guatemala.
Además, los de Cuba,
República Dominicana, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, y Guadalupe, que
formaban la Capitanía General de Cuba. Y finalmente, los territorios de
Filipinas, Carolinas y Marianas en Asia y Oceanía, que conformaban la Capitanía
General de Filipinas.
Virreinato de Nueva España en su máxima extensión
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Epidemia de viruela. Códice Florentio (S. XVI) |
El impacto demográfico producido tras la
conquista, fue enorme. Un alto porcentaje de la población nativa había muerto a
causa de las enfermedades traídas desde Europa, tales como
la viruela o la tuberculosis, y los sistemas de
trabajo forzado a los que habían sido sometidos los indígenas aceleraron
el retroceso demográfico iniciado durante los primeros años de la conquista.
El asentamiento de españoles y su posterior mezcla con
los nativos, dio origen a los mestizos, que se convertirían en la
raza predominante en la mayor parte de Latinoamérica.
Régimen virreinal
La organización política del
Virreinato estaba conformada por diversos reinos, capitanías generales
y señoríos, jerárquicamente organizados bajo el comando del virrey, quien a
su vez obedecía a las autoridades peninsulares de la corona, en el Real Consejo
de Indias.
Además del virrey, existían
otros regidores secundarios, pues el Virreinato se dividía a su vez en
Reinos: Nueva España, Nueva Galicia, Guatemala, Nueva Vizcaya, Nuevo Reino de
León, Nuevo México, Nueva Extremadura y Nuevo Santander. Además, existieron las
tres Capitanías Generales ya mencionadas, cada una con un gobernador y un
Capitán General.
Por último hubo dos señoríos: el
Marquesado del Valle de Oaxaca, otorgado al mismísimo Cortés y sus
descendientes, y el ducado de Atlixco, otorgado en el siglo XVIII a José
Sarmiento de Valladares, ex virrey.
Sociedad virreinal
La sociedad en la época
colonial estaba integrada por estratos raciales bien definidos, que
distinguían claramente entre blancos europeos y criollos indígenas sobrevivientes
a la conquista y su descendencia, y esclavos negros traídos de África,
incorporados desde años tempranos para suplir a los aborígenes en las labores
físicas de la minería, ya que eran mucho más resistentes.
Además, los indígenas
sobrevivientes a la conquista fueron diezmados por los tratos crueles
de la servidumbre y por las enfermedades traídas por los conquistadores,
desconocidas para ellos hasta entonces.
No obstante, a lo largo de los
siglos que duró la colonia se produjo un intenso mestizaje que
combinó las tres razas en una serie de castas, cada una de las cuales tenía su
denominación propia:
- Mestizos. Mezcla
de español e indígena.
- Castizos. Mezcla
de español y mestizo.
- Mulato. Mezcla
de español y negro.
- Morisco. Mezcla
de español y mulato.
- Albino. Mezcla
de español y morisco.
A partir de estas castas surgieron otras y una enorme
variedad étnica que condujo al mestizaje y a obtener la llamada “raza
cósmica” o “crisol de las razas”, con que se asocia hoy en día lo
latinoamericano.
Economía virreinal
En el plano económico, en el Virreinato de
Nueva España obtuvo especial relevancia la minería y el comercio.
El descubrimiento de numerosos yacimientos mineros, captó la
atención de la Corona, que se dispuso a explotarlos. Estas minas se nutrieron
de pobladores locales, que buscaban una mejora de su calidad de vida. De estos
yacimientos, se extraían materiales tales como oro, plata, cobre y hierro.
La creación de ciudades mineras, en torno a las minas, produjo el surgimiento
de nuevas explotaciones agrícolas y ganaderas dedicadas a su
abastecimiento, que junto con la construcción de caminos para dar salida a la
producción de las minas, se tradujo en un importante impulso económico.
La mano de obra aborigen, que se veía sometida a un régimen de
explotación, era la más empleada en esta actividad. La Corona aplicaba un impuesto,
conocido como el Quinto Real, del 20% del producto extraído,
apoyándose en una serie de bulas emitidas por el Papa
Alejandro VI en 1494, mediante las cuales todo el suelo y el subsuelo
conquistado en América, pertenecería a España.
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La minería poseía privilegios frente
a otros sectores productivos. Estos privilegios estaban fundados en el discurso
económico preponderante de la época que consideraba la riqueza en función de
los metales preciosos que se poseyese (mercantilismo). Las principales
minas de Nueva España fueron Zacatecas, Pachuca, Fresnillo y Guanajuato.
La regulación comercial estaba
en manos de la Casa de Contratación con sede en Sevilla.
El monopolio y las políticas proteccionistas impuestas
por la metrópoli, impidieron un desarrollo óptimo en materia económica del
virreinato. El comercio directo con otras zonas del imperio estaba prohibido.
Todas estas medidas proteccionistas condujeron al apogeo de actividades
ilícitas tales como la piratería o el contrabando, impulsadas
tanto por comerciantes locales que buscaban saltarse las
medidas arancelarias y restrictivas impuestas por la Corona, como por potencias
extranjeras que buscaban nuevos mercados.
Rol de la Iglesia
Papa Alejandro
VI
Luego de la conquista continuó un
intenso trabajo de implantación de la lengua, religión y cultura
españolas y en ello la iglesia católica y su inquisición jugaron un
papel central.
La implantación de los códigos
morales católicos, sobre todo, fue imprescindible en el Virreinato de la
Nueva España, ya que muchos de sus pobladores aborígenes provenían de culturas
teocráticas con prácticas muy arraigadas como la poligamia, el sacrificio
humano o el politeísmo.
La Virgen de Guadalupe fue
particularmente significativa en la evangelización de México, que
sirvió como bisagra para integrar a los mestizos y aborígenes al culto. Casos
como éste abundaron en la América Latina y fueron el principio de
un sincretismo complejo entre las tres culturas madre en convivencia.
Cultura virreinal
En el corazón virreinal se
fusionaron durante tres siglos los restos de las culturas precolombinas con
la española y, en menor medida, la africana.
Esto sirvió de combustible para
uno de los centros culturales americanos del Imperio Español, que produjo nombres
de importancia para la literatura hispana como Sor Juana Inés de la Cruz y
Juan Ruiz de Alarcón, o químicos como Andrés Manuel del Río, descubridor del
Vanadio.
Actividad:
- Realiza un cuadro sinóptico de las áreas que abarco el Virreinato (fundación, régimen , economía, territorio, Iglesia, cultura, sociedad).



