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2º A-B-E. HISTORIA |
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VIERNES 25 DE SEPTIEMBRE |
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PROFA. BEATRIZ DELGADO ORTEGA |
Identificar la
vida urbana de Mesoamérica a partir de los vestigios
Aprendizaje esperado: UCA. Identificar rasgos del
urbanismo mesoamericano. Reconocer la especialización laboral y la diversidad
social en Mesoamérica.
Énfasis: Buscar vestigios, desenterrar el
pasado.
¿Qué vamos a
aprender?
Reflexionarás sobre la vida urbana en Mesoamérica y
cómo puedes conocerla a través de diferentes vestigios arqueológicos.
La historia y la arqueología reconstruyen la vida de
las personas del pasado a través del análisis de los vestigios o restos
materiales, como objetos cotidianos y construcciones de edificios y monumentos
que aún se conservan.
A partir del análisis y del estudio de los hallazgos
de vestigios arqueológicos es como se conoce que las sociedades mesoamericanas
tenían un amplio desarrollo urbano en sus ciudades. Se caracterizaban por una
planeación precisa de sus calles y avenidas, de las zonas habitacionales, de
los centros ceremoniales, mercados, entre otros, y estaban generalmente
orientadas según los puntos cardinales. Y aprovechaban los recursos naturales
que las rodeaban.
Además, los estudios arqueológicos nos permiten saber
cómo era la vida dentro de esas ciudades en los distintos pueblos
mesoamericanos. Así, también se conoce que tenían rasgos comunes en el tipo de
alimentación, los estilos arquitectónicos, la organización política y social, y
en varias manifestaciones culturales y religiosas.
¿Qué hacemos?
Para iniciar, lee un fragmento del libro “Huesos de
lagartija” en su capítulo II “Cómo era nuestra vida antes de los españoles y
cómo supimos que habían llegado a nuestra tierra”, del autor Federico
Navarrete, te permitirá conocer la forma como eran educados los jóvenes de la
sociedad mexica.
Cómo era nuestra vida antes de los españoles y cómo supimos que
habían llegado a nuestra tierra
Han de saber, hijos míos, que hace años, cuando yo tenía su
edad, los jóvenes de nuestro barrio no vivíamos con nuestras familias, en
nuestras casas, como hacen ustedes ahora. Vivíamos en nuestro Calmécac, nuestra
casa de linaje, la casa de los nobles del barrio de Yopico. Ahí dormíamos y
comíamos, como si fuera nuestra verdadera casa, y como si los sacerdotes que
nos vigilaban y educaban fueran nuestra verdadera familia.
Los sacerdotes eran llamados Tlamacazque, los ofrendadores, pues
su encargo era cuidar a los dioses y darles comida y regalos. Nosotros los
auxiliábamos y nos llamaban Tlamacaztoton, pequeños sacerdotes. El sacerdote
principal del templo de Yopico era un viejo muy sabio, un gran servidor de los
dioses. Él sabía hablar con nuestro dios, que era nuestro Señor Xipe. Varias
veces lo había escuchado en sueños y luego nos había dicho sus órdenes. Por eso
todos los del barrio de Yopico lo respetábamos mucho y hacíamos caso a sus
consejos.
El deber de los jóvenes en el Calmécac era barrer los templos,
para que estuvieran siempre limpios. De noche íbamos a los bosques de los
cerros a recoger leña, la cargábamos en nuestra espalda y la traíamos para
alimentar los grandes braseros de los templos. Los braseros ardían la noche
entera, todas las noches del año, e iluminaban la oscuridad.
Era dura nuestra vida en el Calmécac, vida de sufrimiento y
penitencia. Debíamos velar y ayunar, pasábamos noches enteras sin dormir y
también días enteros sin comer. Nos enseñaban a soportar el frío, a bañarnos en
agua helada, y cuando dormíamos no podíamos cubrirnos con ninguna manta, ni
apretarnos unos con otros para calentarnos. Nunca descansábamos, apenas
comíamos y, si por ventura nuestros familiares nos traían algo de alimento, tal
vez un poco de maíz, unas semillas de amaranto, un poco de carne de conejo,
debíamos compartirlo con los otros jóvenes.
Así nos endurecían, así nos preparaban para nuestros grandes
deberes de nobles. Algunos servirían a los dioses, vivirían en templos,
ayunando y haciendo penitencia para poder estar cerca de ellos. Otros más, en
cambio, irían a la guerra, mandarían sobre los guerreros y les enseñarían la
valentía y el arrojo. Otros, por último, gobernarían y juzgarían a los hombres,
ayudarían a nuestro emperador Moctezuma a mandar sobre la tierra.
Así mismo, aprendíamos la manera correcta de hablar. Nos
enseñaban las palabras que brotan de los labios y se apoderan del corazón de la
gente, los discursos de los antiguos, los cantos, la historia. Estas eran
palabras muy viejas, palabras que nuestros abuelos habían aprendido de sus
abuelos y ellos de los suyos. Quien conocía, penetraba el secreto del gobierno
y podía hacerse obedecer por la gente común. También nos enseñaban a leer el
calendario, para conocer nuestro destino y el de nuestro pueblo, y para saber
cuándo deberían realizarse las fiestas de los dioses.
La gente común, los Maceguales, los jóvenes del pueblo, no
vivían en el Calmécac, pues ellos pertenecían a los Telpochcalli, las casas de
los muchachos. Ellos si podían dormir en sus casas y divertirse, no tenían que
ayunar ni velar como nosotros. Pero después debían obedecernos, trabajar para
nosotros, darnos nuestros alimentos, construir nuestras casas.
Huesos de
lagartija
Federico
Navarrete
Colección
Libros del Rincón, Espejo de Urania, P. 24 – 26
Según el texto, la educación que recibían los jóvenes
mexicas era muy estricta, extremadamente disciplinada. Al menos en el Calmécac,
donde se preparaban los futuros guerreros, sacerdotes y gobernantes, es decir,
la élite de la sociedad.
Reflexiona en la siguiente pregunta:
A partir de los vestigios arqueológicos, ¿es posible conocer
cómo era la vida urbana en Mesoamérica y encontrar similitudes con la vida de
nuestra sociedad?
A continuación, observa el siguiente video para
profundizar en los vestigios arqueológicos.
Vestigios de un mundo antiguo.
https://www.youtube.com/watch?v=qTLgFS0bdDQ
Es interesante saber cómo se pueden utilizar
diferentes vestigios o restos para conocer el pasado, porque son fuente de
información.
Los vestigios pueden ser de diferentes tipos y cada
uno nos aporta información que nos permiten conocer la vida cotidiana de las
antiguas ciudades mesoamericanas. Por ejemplo:
a.
Ruinas de edificaciones y monumentos arquitectónicos.
Aportan información sobre las creencias religiosas y los ritos
que se realizaban. Gracias a las diferentes ruinas arqueológicas se puede
conocer, a través de los trazos de las calles, cómo se dividían y organizaban
las personas dentro de la ciudad; según sus actividades u oficios; incluso, se
pueden distinguir las diferencias sociales que existían.
A través de las ruinas se sabe que construían diferentes tipos
de edificaciones: para los gobernantes, para los sacerdotes y para los
artesanos y campesinos.
b.
Objetos de cerámica, armas, esculturas, joyas y otros utensilios
comunes.
Estos brindan información sobre la vida cotidiana, algunos de
ellos fueron localizados en diferentes entierros, como parte de las ofrendas, y
entre las ruinas de edificaciones habitacionales.
c.
Pinturas murales.
Aportan información sobre sus dioses, las diferentes prácticas
religiosas, las costumbres, las distintas actividades económicas que se
realizaban, describen lugares, los rangos sociales, los tipos de vestimenta,
entre otros datos importantes de los pueblos prehispánicos.
d.
Escritos sobre estelas o esculpidos sobre piedra.
A través de ellos se conoce la historia de los gobernantes y de
algunos sucesos importantes. Gracias a estos escritos se conoce la existencia
de diferentes conflictos entre los pueblos mesoamericanos, las formas de vida y
los conocimientos científicos que poseían.
Ahora, observa el video y presta atención en los
aspectos de la vida cotidiana de los Mayas.
Los Mayas en dibujos animados.
Gracias a los diferentes estudios que se han
realizado, hoy se conoce que las ciudades estaban organizadas de acuerdo con
las distintas clases sociales. En la parte central, por lo general, se
encontraban las grandes edificaciones donde se realizaban las ceremonias
religiosas, alrededor de estas construcciones se encontraban los palacios donde
habitaban gobernantes y sacerdotes, más alejadas, las zonas donde se
localizaban las habitaciones de los campesinos, artesanos y comerciantes.
Las sociedades en Mesoamérica también estaban
divididas de acuerdo con sus actividades económicas. Con ayuda de los
diferentes vestigios de objetos y construcciones, hoy se sabe que dentro de las
ciudades había comerciantes, artesanos, pintores, campesinos, etcétera, y todos
vivían en zonas específicas, según su oficio.
Ahora sabes la importancia que tienen los vestigios o
restos del pasado para reconstruir la vida de cada civilización, y para conocer
las características particulares de cada pueblo, en cualquier región del mundo.
Por otra parte, el conocimiento que se tiene de ese pasado, permite comprender
cuál fue nuestro origen y cómo ha evolucionado la sociedad actual.
ACTIVIDAD 13:
TABLA DE OBJETOS PREHISPÀNICOS.
Regresa a la pregunta que se te planteó anteriormente:
A partir de los vestigios arqueológicos, ¿es posible conocer
cómo era la vida urbana en Mesoamérica y encontrar similitudes con la vida de
nuestra sociedad?
Coloca tu respuesta en tu cuaderno y posteriormente
coméntalo con tu familia.
Investiga con tu familia, en especial con tus abuelos,
tíos y tus padres. De los siguientes objetos, cuál aún puedes encontrar en tu
casa:
·
Molcajete
·
Tejolote
·
Petate
·
Huipil
Conoce qué uso se le da y después, si te es posible,
con ayuda del Internet ubica algunas regiones de Mesoamérica donde se han
localizado este tipo de vestigios. Apóyate en el siguiente esquema.
