martes, 26 de enero de 2021

Historia II Grupos: C y D 25-01-21

 

25-01-21  Panorama del periodo

Aprendizaje esperado: Conoce los procesos históricos más importantes desde el periodo Posclásico del México antiguo, el desarrollo de la Conquista, hasta el establecimiento y consolidación del virreinato de la Nueva España.

 

Énfasis: Identificar de forma general el periodo Posclásico, la Conquista y la consolidación del virreinato de la Nueva España.

¿Qué vamos a aprender?

Estudiarás el siguiente periodo correspondiente al México antiguo, el Posclásico. Para ello, conocerás culturas cómo la tolteca, la totonaca, la tlaxcalteca y la mexica. Asimismo, identificarás de manera general, el proceso de la Conquista hasta la consolidación del Virreinato de la Nueva España.  

Período Posclásico

¿Qué es el período posclásico?

El período Posclásico corresponde a la última etapa de la historia de la América precolombina, entre el 900 d. C. y el 1521 d. C. Esta etapa se destacó por el declive de las grandes civilizaciones que habitaban Mesoamérica, en un contexto de gran despliegue militar, problemas económicos y poblaciones muy numerosas.

Entre las principales culturas del período Posclásico se destacaron los imperios Maya, Inca y Azteca, cuya historia fue interpretada en base a la evidencia arqueológica y las crónicas de los españoles que colonizaron las tierras americanas y vencieron a los pueblos.



Contexto histórico

El término “Mesoamérica”, que proviene del griego, significa América intermedia y hace referencia a los territorios de México, Guatemala, El Salvador, Belice, Nicaragua, Honduras y Costa Rica.

El período Posclásico mesoamericano comprendió el fin de la Edad Media (desde el 400 d. C. hasta el 1492 d. C.) y dio comienzo a la Edad Moderna a partir de las invasiones europeas a América.

La civilización maya, conformada por un grupo de ciudades-Estado independientes, logró ser la más poderosa y avanzada del período clásico, que se caracterizó por el constante aumento de las poblaciones, imponentes construcciones y avanzadas técnicas de agricultura que permitieron el progreso económico.

 

Características del período Posclásico

El período Posclásico se caracterizó por dos etapas principales:

Posclásico temprano (900 – 1200 d. C.). Se destacó por la decadencia de las ciudades que habían alcanzado su esplendor durante el período Clásico, en especial, de la civilización maya y sus alianzas. Algunas hipótesis sostienen que, además de las intervenciones militares, el colapso pudo deberse a grandes sequías, consecuencia de los cambios climáticos que afectaron el aprovechamiento de los suelos para las cosechas.

Posclásico tardío (1200 – 1521 d. C.). Se destacó por la gran extensión de territorios edificados que habían sido abandonados por los antiguos pueblos sedentarios, como consecuencia de conflictos internos entre Estados independientes y de las invasiones militares europeas a partir de 1492. Las regiones del altiplano de Guatemala evidenciaron un importante aumento de la población, en especial, de los pueblos indígenas quiché y cakchiquel.

En 1519 el español Hernán Cortés llegó al Estado de Mexica, enviado por el rey Carlos I y junto a una fuerza de 500 soldados. Su objetivo principal era someter a la civilización maya. Sin embargo, al llegar al sur de México, se encontraron con que la región de las icónicas pirámides y de la súper población se había desvanecido. En medio de los conflictos y la decadencia mesoamericana, Cortés resultó ser un déspota que sometió por la fuerza y bajo ideas religiosas cristianas, a otros pueblos que habitaban en el norte de México.

Economía del período Posclásico

La economía del Posclásico se basó en la agricultura como principal sustento que, además, resultaba una actividad influenciada por las creencias religiosas. Sus habitantes creían que la fertilidad de la tierra y la productividad de las cosechas dependía de la influencia de los dioses.

Realizaron sofisticados sistemas hidráulicos destinados al riego, como en la importante ciudad de Tenochtitlán, en México. Consistía en una isleta rodeada de sistemas de canales y sembradíos. Todos estos avances en la agricultura permitieron alcanzar una mayor producción que contribuyó al desarrollo del comercio con poblaciones vecinas.

Principales civilizaciones del Posclásico

Entre las principales civilizaciones del período Posclásico se destacaron:

Mayas. Fueron una de las civilizaciones más avanzadas del México precolombino, con una cultura compleja y sofisticada. La organización social consistía en diferentes ciudades independientes bajo el dominio de una élite de militares y sacerdotes. Los mayas crearon un sistema numérico y fueron capaces de realizar complejos cálculos astronómicos.



Aztecas. Fueron un Estado militarista bajo el dominio de un riguroso gobernante semidivino, junto con militares y sacerdotes. La sociedad estaba conformada por artesanos, comerciantes, campesinos y esclavos. Los aztecas desarrollaron un sistema educativo sin precedentes, debido a los avances en la escritura y en las matemáticas.

Incas. Formaron el imperio más grande de América precolombina. El gobierno era de tipo monárquico y teocrático, a cargo de “el Inca”, junto con los sacerdotes y fuerzas armadas. Poseían una administración ejemplar y organizada, con gran control de los registros de la población, de impuestos y recursos. La sociedad estaba conformada por artesanos, campesinos y esclavos.

Las culturas precolombinas del período Posclásico alcanzaron sofisticados conocimientos de astronomía, de matemática, de técnicas agrícolas, de trabajo de los metales (como el oro, plata y cobre) y de escritura. Crearon calendarios de gran precisión y construyeron imponentes centros arquitectónicos urbanos, como Tenochtilán, en la actual Ciudad de México.

 

¿Quién era Hernán Cortés y cómo inició la conquista de México?

¿Qué es Colonización?

Como colonización se denomina la acción y efecto de colonizar. Como tal, supone el establecimiento de una colonia por parte de un país en un territorio ajeno o alejado de sus fronteras.

También puede referirse al establecimiento de un grupo de personas en un territorio distinto al de su origen con la finalidad de poblarlo, si no estaba habitado previamente, o repoblarlo, si antes lo hubiera estado.

El personaje clave de este acontecimiento no es otro que el conquistador Hernán Cortés, acusado por algunos de genocida y glorificado por otros como un aventurero que derrocó un régimen brutal obsesionado con los sacrificios humanos. Lo cierto es que al final el debate histórico es algo más complejo, especialmente frente a un proceso sobre el que existe muchísima desinformación y numerosas versiones contradictorias.

Hernán Cortés nació en Medellín, Extremadura, en 1485, y tenía 7 años cuando Cristóbal Colón pisó por primera vez la isla de Guanahaní y comenzó el llamado "descubrimiento de América". Cortés, que se crió en una familia de la baja nobleza, recibió una breve formación en leyes en Salamanca entre los 14 y los 16 años, antes de abandonarla para perseguir una vida de aventuras.

La campaña de Cuba y desavenencias con Diego de Velázquez.

La primera expedición en la que Cortés participó fue la conquista de Cuba, comandada por Diego de Velázquez. Como recompensa por sus servicios, recibió tierras en la isla e incluso llegó a ser alcalde de Santiago, aunque esta prosperidad personal no tardaría en romperse.

Una de las creencias erróneas más extendidas respecto a la conquista de México es la idea de una campaña militar organizada por la Corona española con el objetivo específico de conquistar tierras nuevas y extender el cristianismo, que coloca a Cortés como un mando militar al servicio de los reyes. Sin embargo, la realidad es distinta, ya que se sabe que la relación de Cortés con las autoridades españolas era al menos complicada y que la campaña de México fue fruto más bien de su propia iniciativa.

Así, Cortés fue detenido por orden de Velázquez acusado de conspiración previamente a su salto a la América continental, aunque en esta ocasión fue liberado. Incluso, llegó a recuperar la confianza del gobernador hasta tal punto que le fue encomendada la tercera expedición a México desde Cuba.

No obstante, Velázquez al parecer comenzó a temer de nuevo una rebelión por parte de Cortés, por lo que según refleja la crónica de Bernal Díaz del Castillo (Historia verdadera de la conquista de la Nueva España) decidió cesarle antes de que partiese.

Hernán Cortés vio peligrar su expedición, por lo que en noviembre de 1518 se adelantó al gobernador y partió antes de tiempo con alrededor de 600 hombres que había reclutado. Tras aprovisionarse en varios puertos de la zona, a principios de 1519 se dirigió hacia la península de Yucatán, en México.

Primeras conquistas: mayas y otros pueblos

Cuando finalmente Cortés arribó a las costas mexicanas, el otrora dominante y poderoso imperio maya se había fragmentado en multitud de pequeñas ciudades estado independientes, y habían abandonado muchas de sus espectaculares ciudades, como Tikal, Mayapán o Chichén Itzá casi 500 años atrás. En su lugar, el imperio azteca, o mexica, había logrado la supremacía en México y mantenía su yugo sobre otros pueblos menores, como los tlaxcaltecas o los totonacas a base de un sistema de tributos y gracias a su evidente superioridad militar.



Por ello, los primeros contactos de Cortés tuvieron lugar con algunos de estos reinos Mayas, y en particular con el de Ekab, que poseía la isla de Cozumel. Allí, tras ser llevados ante el gobernante local, los españoles exigieron que los indígenas abandonaran su religión y adoptaran el cristianismo, y procedieron a destruir los ídolos y colocar cruces en su lugar, hecho que relatan crónicas como la de Prudencio de Sandoval.

Este sería el inicio de una primera fase en la que los hombres a cargo de Cortés irían conociendo los distintos pueblos de la zona, e incluso encontrarían a dos colonos españoles supervivientes de un naufragio en 1517 que se habían integrado entre los mayas, lo que permitió que contasen con uno de ellos, Gerónimo de Aguilar, como intérprete de lengua maya. Además, en esta época tendrían lugar algunas importantes batallas, como la de Potonchán. A menudo, de acuerdo a los propios cronistas hispanos, estas comenzaron por las exigencias de los conquistadores de entrar en las ciudades mayas tras intentar estos últimos apaciguarlos con víveres y regalos.

Al mismo tiempo, las noticias de estos acontecimientos llegaban a la capital del imperio azteca, Tenochtitlán (hoy México D.F.), por lo que el emperador Moctezuma envió emisarios a encontrarse con los españoles aunque siempre negándose a conducirles hasta la ciudad. De manera simultánea, los conquistadores comenzaron a establecer importantes alianzas militares con los totonecas y los tlaxcaltecas, que estaban cansados de la opresión que ejercían los aztecas.

Paralelamente, el conflicto con Diego de Velazquez continuó su curso y se agravó cuando se conoció su nombramiento como 'adelantado' de Yucatán, lo que motivó a Cortés a enviar hombres con parte del botín a la corte española para conseguir el puesto para sí; y, por otra parte, inutilizar el resto de sus naves para evitar deserciones por parte de aquellos que se acobardasen ante su explícita rebelión frente a las autoridades en Cuba.

En el camino hacia Tenochtitlan, tuvo lugar la primera gran masacre documentada a manos de los españoles, muy superiores armamentísticamente a los pobladores locales, en la ciudad de Cholula, en la que se estima que murieron al menos 5.000 indígenas.

 

 

La derrota de los aztecas

Finalmente, a finales de 1519, la expedición de Cortés alcanzó Tenochtitlán y se produjo el primer encuentro entre el emperador azteca y el conquistador español. La comunicación fue posible gracias a la labor de la indígena Doña Marina, 'Malinche', una mujer maya que había sido entregada como esclava a Cortés en sus negociaciones anteriores con otros pueblos y que traducía del náhuatl (lengua azteca) al maya, que posteriormente Aguilar traducía al español.



Inicialmente, los aztecas creyeron que los españoles eran enviados de su dios Quetzalcoatl ('la Serpiente Emplumada'), por lo que fueron recibidos generosamente pero con temor. Sin embargo, las relaciones pronto se torcieron, cuando los soldados españoles comenzaron a temer ser asesinados, un miedo en parte fomentado por los tlaxcaltecas, y empezaron a plantearse tomar a Moctezuma como rehén.

En ese momento, cerca de Veracruz, estalló una batalla entre los totonecas y los mexicas en la que murieron ocho españoles, lo que hizo ver a los aztecas que los conquistadores no eran semidioses y que era posible combatirlos.

Ante la noticia de este enfrentamiento, Cortés tomó al emperador como rehén y exigió que los responsables del ataque fueran llevados a su presencia. Todos confirmaron que cumplían órdenes de Moctezuma y fueron quemados vivos. Hernán Cortés perdonó la vida del emperador, pero le obligó a declararse vasallo del entonces rey de España, Carlos V.

Los acontecimientos dieron otro giro con la intervención de Diego de Velázquez, que llegó al contienente a luchar contra los rebeldes, y además puso sobre aviso a los aztecas de que Cortés era un traidor a su rey y pidió que le matasen. Este movimiento obligó a Cortés a dejar unos pocos hombres de guardia en Tenochtitlan y desplazar la mayoría de sus fuerzas a combatir contra las tropas de Pánfilo de Narváez, al servicio de Diego de Velázquez. El combate duró poco y terminó con la mayoría de las tropas de Narváez uniéndose a Cortés (posiblemente incentivados por los tesoros traídos de Tenochtitlán) y Narváez regresando a Cuba.

Al mismo tiempo, la guarnición de Tenochtitlán, a cuyo mando estaba Pedro de Alvarado, perpetró una matanza en la plaza del templo de Tenochtitlán durante una de las más importantes festividades religiosas aztecas, lo que provocó una insurrección armada al regreso de Cortés. En este momento se produjo la muerte de Moctezuma, que trataba de apaciguar a su pueblo, en circunstancias que no están claras, aunque según los cronistas españoles fue a manos de los propios aztecas.

Finalmente, los españoles acabaron sitiados en el palacio de Ayácatl (el padre de Moctezuma) y decidieron huir silenciosamente durante la noche. Sin embargo, fueron descubiertos y atacados por los aztecas, que mataron a la mayoría de ellos. Según las crónicas, muchos soldados españoles se ahogaron en el lago que rodeaba la ciudad por la gran cantidad de oro que llevaban encima, y la mayoría del tesoro se perdió en aquella batalla, bautizada como la Noche Triste, el 24 de julio de 1520.

Los españoles regresaron hasta Tlaxcala, donde recibieron refuerzos y refugio por parte de sus aliados. Con nuevos efectivos tlaxcaltecas y revigorizados, los hombres de Cortés se prepararon para regresar a Tenochtitlán, recuperando las naves que previamente habían inutilizado para reconstruirlas en el lago de Tenochtitlán y sitiar así la ciudad.

El plan funcionó, y Cortés mantuvo la capital del imperio bajo un sangriento asedio durante 75 días hasta lograr su rendición. La mayoría de habitantes de la ciudad perdieron la vida y gran parte de los supervivientes fueron esclavizados; entre ellos Cuauhtémoc, sucesor de Moctezuma, que se cree que fue torturado por los españoles para obtener información sobre los tesoros aztecas, y fue finalmente ahorcado posteriormente.

Durante los siguientes años, los soldados españoles irían doblegando los restos del imperio sin encontrar nunca una resistencia equiparable, y expandirían las alianzas con algunos de los pueblos que habían vivido previamente sometidos a la autoridad azteca. Como recompensa por sus logros, Cortés sería finalmente nombrado Marqués de Oaxaca y se le encomendó el gobierno de los territorios que se descubrieran en el Pacífico, lo que le llevaría a dirigir la exploración y conquista de la Península de Baja California.

En los años 40 regresó a España, donde falleció en 1547.

Actividad:

¿Cuáles fueron las principales culturas del posclásico?

¿Quién fue Hernán Cortes?

¿Cómo se dio la colonización de México?