05-02-21 Tenochtitlan
Aprendizaje esperado: Identifica
la historia de la cultura mexica, así como sus principales características,
costumbres, creencias y organización; también conoce cómo los mexicas lograron
dominar gran parte de Mesoamérica.
Énfasis: Conocer
la migración mexica, la fundación de Tenochtitlan, el dominio de la cuenca y
las primeras conquistas.
¿Qué vamos a aprender?
Conocerás la
migración mexica, la fundación de Tenochtitlan, el dominio de la cuenca y las
primeras conquistas.
Según los mitos de la fundación de
Tenochtitlan, los mexicas levantaron su ciudad, por órdenes de Huitzilopochtli,
su dios patrono, en el lugar en que nació un nopal que brotó del corazón de
Copil, guerrero sacrificado.
Tenochtitlan
reflejaba de muchas maneras los avances científicos y artísticos de sus
habitantes. Así, la traza urbana y la orientación de los edificios principales
expresaban los conceptos de su cosmovisión y sus conocimientos sobre el
movimiento de los astros. Las grandes obras hidráulicas y el sistema agrícola
de chinampas que desarrollaron, así como la magnificencia de los templos y
edificios que construyeron, nos hablan de sus aptitudes en los campos de la ingeniería
y la arquitectura.
Una cuenca muy extensa rodeada
por montañas, en la que dominaba un sistema de cinco lagos que en tiempo de
lluvias se convertían en un solo espejo de agua, fue el escenario en el que se
desarrolló de manera vertiginosa la cultura de los mexicas entre los siglos XIV
y XVI. Actualmente es una zona ocupada en gran parte por la ciudad de México y
su área conurbada, y muy poco queda ya de los grandes cuerpos de agua que
proporcionaron todo un modo de vida a los grupos humanos que desde hace cerca
de 30 000 años comenzaron a poblar esta región, que ahora conocemos como Cuenca
de México y que los mexicas llamaban Anáhuac.
Después de una larga peregrinación de
más de 200 años desde su lugar de origen, ubicado al norte de Mesoamérica, los
mexicas llegaron a esta región que estaba densamente ocupada por diversos
grupos humanos con desarrollos culturales complejos y florecientes. Esos grupos
aprovechaban la gran cantidad de recursos naturales a su alcance: animales y
plantas para la caza y recolección en bosques y lagos; piedras en las montañas
como basalto, tezontle y pedernal; obsidiana en los derrames volcánicos; madera
de los bosques, carrizos de los lagos y sal que obtenían en las costas. Hacia
el año 1325 de nuestra era, se establecieron en un islote ubicado en la parte
occidental del lago de Texcoco a cambio de pagar tributo a los tepanecas de
Azcapotzalco, quienes eran dueños de esa parte del lago. De acuerdo con su
historia, el lugar de la fundación les fue indicado mediante una señal por su
dios tribal, Huitzilopochtli, quien se comunicaba con ellos a través de su
sacerdote. El grupo errante estableció su ciudad en el lugar donde vieron dicha
señal, la cual consistía en un águila parada sobre un nopal, y la llamó
México-Tenochtitlan.
Urbanismo y arquitectura
En ese lugar construyeron un
sencillo templo a su dios Huitzilopochtli, el cual se constituiría en el centro
de su mundo. A partir de este sitio, dividieron el terreno en cuatro grandes
secciones o parcialidades y construyeron largas calzadas orientadas hacia los
rumbos del universo para comunicar la isla con tierra firme; esta distribución
resultó en un diseño reticular de la urbe, semejante al de Teotihuacan. Las
parcialidades recibieron los nombres de Moyotlan, Teopan, Atzacoalco y
Cuepopan; en cuanto a las calzadas, al norte se encontraba la del Tepeyac, al
sur la de Iztapalapa y al poniente la que comunicaba con Tacuba. A partir de
estos elementos la ciudad comenzó a crecer rápidamente, hasta convertirse en
una de las más grandes y pobladas de su tiempo.
Con el tiempo, el lugar sagrado
marcado por el templo de Huitzilopochtli se amplió y llegó a convertirse en una
gran plaza de 500 m por lado, que daba cabida a cerca de 78 templos y
estructuras de tipo religioso. Alrededor de este espacio, separado del resto de
la ciudad por medio de una plataforma de baja altura, estaban los palacios y
las casas de gobernantes y nobles, y más lejos, las casas de la gente común.
Toda el área habitacional se encontraba organizada en barrios que a su vez
formaban parte de cada una de las cuatro grandes parcialidades.
ORGANIZACIÓN
POLÍTICA Y SOCIAL
La organización política de los
habitantes de Tenochtitlán, era en teoría democrática. Pero se podría definir
como una organización basada en una teocracia militar "pero en la que el
fin guerrero estaba subordinado al fin religioso y en la que el mismo
emperador, era un sacerdote”.
La religión no influía únicamente en
la organización política, sino que también lo hacía en la organización social.
Un grupo de familias o clanes constituían una tribu. Entre los tenochcas había
20 clanes o calpullis, cada calpulli tenía asignada una zona de tierra
cultivable; los habitantes de un calpulli se repartían el trabajo de sembrar y
cosechar esas tierras. En cada calpulli los jefes de familia elegían un
representante (calpullec), asesorado por un consejo de ancianos (huehuetque).
Los representantes de cada calpulli, formaban el tlatocan, organismo que
presidía el gobierno general de Tenochtitlán. Los españoles del lugar, llamaron
rey, era el hombre que ocupaba el puesto supremo entre todos los jefes, llamado
Tlacatecuhtli (señor de los hombres), también denominado “Tlatoani”. El cargo
del Tlacatecuhtli era electivo.
Aun cuando no existían clases sociales
remarcadas, se pueden mencionar los siguientes rangos:
La caída de Tenochtitlán
Encuentro
Durante la segunda expedición de Juan
de Grijalva en 1518, gente enviada desde el centro de México ya estaba atenta a
lo que sucedía en la costa del Golfo. Entonces ocurrió el primero de los
encuentros entre los pueblos del centro y los españoles.
“Los mexicas quisieron obtener información de
ellos y tratar de ubicarlos en su propio marco cultural. Pensaban que podían
ser personas extrañas, pero, a fin de cuentas, personas, o bien seres distintos
de los humanos, no necesariamente divinidades, quizás algún tipo de
tzitzimime”, señala el investigador.
Los mexicas y los españoles buscaron
comunicarse mediante su respectiva lengua y señas, pero el resultado fue
ambiguo. ¿Qué hicieron los mexicas? Utilizar el código gastronómico. Les
ofrecieron a los españoles dos diferentes tipos de comida para descubrir qué
tipo de seres eran: carne de guajolote, tortillas, atole, carne de
xoloizcuintle, chapulines…, pero también humo de copal, sangre…, es decir
comida divina, por si eran dioses.
Cuando vieron que los españoles comían
las viandas, los mexicas supieron que estaban tratando con personas, aunque
extrañas, en cuyos navíos traían animales muy raros, como caballos y perros
entrenados para matar, distintos de los xoloizcuintles, que eran mansos y
comestibles; asimismo, les llamó mucho la atención que casi todos fueran
varones.
El diálogo con Hernán Cortés se pudo llevar a
cabo gracias a que éste tenía como intérpretes a Jerónimo de Aguilar, quien
hablaba maya y español, y a Malintzin, una mujer inteligentísima que se
convirtió en la gran traductora, pues hablaba náhuatl y yucateco, y pronto
aprendió español.
“Malintzin se convirtió en la gran
traductora no sólo en términos lingüísticos, sino también culturales. Les
explicó a los españoles las instituciones, los elementos religiosos, las
costumbres del mundo mesoamericano. Cabe decir que su interpretación no siempre
fue atinada; además, no siempre la entendieron.”
Shock
Cuando los mexicas conocieron las
armas de fuego, sufrieron un shock porque no había nada similar en el mundo
mesoamericano. Los españoles eran poco más de 450, pero disponían de artillería
ligera y transportable, arcabuces, ballestas y caballos, los cuales les
permitían tener una gran movilidad.
Los mesoamericanos estaban acostumbrados al
combate cuerpo a cuerpo; así, frente al combate a distancia de los españoles
con artillería y caballos, su experiencia guerrera resultó inefectiva.
“La Conquista no fue un conflicto sólo entre
Tenochtitlán y Hernán Cortés, sino entre todos los grupos indígenas. Algunos
intentaron pasar inadvertidos, otros estar en primer plano y otros más
aprovechar a los extraños. Se trató de un juego complejo. La decisión de los
tlaxcaltecas es el mejor ejemplo de ello. Se aliaron a los españoles,
suponiendo que los podían aprovechar, en especial para controlar el Valle
Puebla-Tlaxcala y eliminar a sus enemigos”.
Es significativo que la primera gran
acción que emprendió Cortés después de su alianza con Tlaxcala haya sido la matanza
de Cholula. Esta acción terrible convenía mucho a los tlaxcaltecas, pero poco a
los españoles. Los primeros fueron los vencedores de momento, si bien luego
quedaron en segundo plano. De hecho, varias fuentes indígenas insisten en que
los tlaxcaltecas manipularon a los españoles para asestar un golpe a Cholula,
del cual no se repuso.
Los hechos se sucedieron vertiginosamente:
el 8 de noviembre de 1519 ocurrió el encuentro con Cortés y, menos de medio año
después, Moctezuma apresado por él y con grilletes en los pies, se vio
humillado y aun despreciado por su pueblo. En los meses intermedios, entre la
fecha del encuentro y los últimos días de junio de 1520, había recibido él y
alojado amistosamente a los caxtiltecas, los hombres de Castilla. Sumido ya en
la desgracia, pudo tomar conciencia entonces de que tenía razón el príncipe
Cuitláhuac que se oponía a recibir a esos forasteros. Prisionero en el antiguo
palacio de Axáyacatl donde estaban aposentados los españoles, el poder y la
grandeza del señor de México eran ya cosa del pasado. Los españoles se
apoderaron de sus riquezas y daban órdenes por todas partes. Por ese tiempo
cosa no prevista fue que Hernán Cortés tuviera que salir con presteza de
Tenochtitlan para hacer frente a Pánfilo de Narváez que, enviado por Diego
Velázquez, el gobernador de Cuba, había llegado a quitarle el poder y
apresarlo. Esa ausencia fue en realidad trágica porque durante ella Pedro de
Alvarado, el “Tonatiuh”, quiso brillar refulgente y para ello planeó y perpetró
una gran matanza de mexicas en el Templo Mayor durante la fiesta de tóxcatl en
honor de Huitzilopochtli.
Cuando Cortés regresó victorioso a la
metrópoli con mayor número de soldados, ya que muchos de los venidos con
Narváez se pasaron a sus filas, todo el pueblo y en particular los guerreros
mexicas se pusieron en acecho. Había llegado ya el momento de rechazar a esos
caxtiltecas. La huida de éstos se tornó entonces forzosa y se efectuó por la
noche. Antes, sin embargo, el dramático destino de Moctezuma iba a cumplirse.
El rico universo de su cultura, sus templos y palacios, sus dioses, todos sus
libros de pinturas, sus sacerdotes y sabios, la Toltecáyotl, herencia de
Quetzalcóatl, en poco tiempo iban a desaparecer. Para Moctezuma y su pueblo
entero, esos forasteros, tenidos al principio por dioses, estaban causando la
ruina de cuanto por siglos había florecido. Como se lee en otro texto, “los
dioses de antiguo adorados parecían haber muerto”. Había llegado el ocaso de
los dioses.
El destino de Moctezuma II
Fernando de Alva Ixtlixóchitl discurre
sobre lo que pudo ocurrir cuando Cortés y sus hombres estaban a punto de
partir. Estas son las palabras del cronista tezcocano: “Dicen que uno de los
indios tiró una pedrada [a Moctezuma que había salido a una terraza para tratar
de calmar al pueblo], de la cual murió, aunque dicen los vasallos que los
mismos españoles lo mataron y por las partes bajas le metieron la espada”. Lo
cierto parece ser que los españoles arrojaron a la orilla del agua los
cadáveres de Moctezuma y del noble Itzcuauhtzin, señor de Tlatelolco. Tristes y
desoladas fueron sus exequias con la sola presencia de algunos de sus más
allegados. El señor que cerca de 18 años había estado gobernando con mano
firme, imponiéndose en muchos lugares de Mesoamérica, se había marchado a la
Región de los Muertos. Tenía entonces 53 años. Con su partida se anticipó lo
que iba a ser el destino de Tenochtitlan. Es verdad que Cuitláhuac y después
Cuauhtémoc habrían de defenderla.
Los mexicas tenían una conciencia clara de que los españoles eran unos enemigos sumamente peligrosos que, además, recibían el apoyo de varios miles de indígenas de Zempoala y Tlaxcala a los que se les fueron sumando gente de otras poblaciones (algunos cálculos indican que por cada español había 100 indígenas respaldándolo).
Actividad:
- · Elabora un cuadro sinóptico sobre las características
de Tenochtitlan (fundación, economía, clases sociales, urbanismo).
- · Realiza una breve reseña sobre cómo se dio la
conquista de Tenochtitlan.





