23-04-21 La
conquista espiritual I
Aprendizaje esperado: Conoce algunos
hechos y acontecimientos que formaron parte del proceso de evangelización de
los indígenas de la Nueva España en el siglo XVI.
Énfasis: Reconocer el proyecto de la
primera evangelización, así como el proceso de occidentalización.
¿Qué vamos a aprender?
Reconocerás
el proyecto de la primera evangelización, así como el proceso de occidentalización.
El Pulque
En la época prehispánica, los
mexicas no sólo bebían el pulque, su única bebida embriagante, como parte
integral de al menos
doce de las ceremonias del
ciclo anual sino que también honraban
a una variedad de dioses del pulque. Al mismo tiempo, la embriaguez ilícita fue
un problema y una desgracia para la sociedad mexica. El exceso en la bebida fue simbolizado en la
iconografía mediante
el conejo común mexicano, específicamente el Sylvilagus
cunicularius. El término mexica para ese animalito fue tochtli y
las imágenes de los tochtli sugieren una conducta desinhibida,
producto de la embriaguez.
De todos los pueblos descubiertos
durante la época de las grandes exploraciones, los mexicas fueron los más
exhaustivamente documentados, gracias a las prodigiosas crónicas de los
conquistadores españoles y al propio sistema de escritura pictográfica de los
nativos. Por todas esas fuentes, sabemos de la ambivalencia de los mexicas
respecto a la embriaguez y en ellas encontramos pistas acerca de cómo el conejo
llegó a representar los estimulantes efectos de la fuerte bebida. El calendario religioso de los mexicas se basaba en la rotación
de los números 1 al 13 y constaba de 20 signos para los días, cada
uno con su propia deidad en particular. El nombre del octavo día del ciclo
ritual era "conejo", cuya patrona era Mayahuel, diosa del maguey o
"planta centenaria".Es obvio que la asociación
entre la planta y el animal se basaba en hechos reales: los españoles observaron que los conejos habitaban en lugares ocultos e
inaccesibles entre los magueyales.El pulque, única
bebida embriagante de los mexicas, se obtiene de la fermentación del aguamiel, la dulce savia del maguey. Durante la
fermentación, se buscaba hacer más fuerte la bebida, añadiéndole la raíz de un matorral, la
"madera del pulque" (Acacia angustissima), a la que
los frailes españoles del siglo XVI llamaron "raíz del diablo",
mostrando así su reprobación por el desenfrenado comportamiento provocado por
el pulque. Muy en concordancia con lo anterior, en una ilustración de un ritual
mexica se ve a la diosa Mayahuel surgir de un maguey, sosteniendo dos haces de
una raíz en forma de cuerda. Hay otras dos imágenes que también se usaban para
identificar el pulque en los códices. Una de ellas es la espuma de la bebida,
que en una pintura nativa es alabada por tres locuaces conejos ebrios: sus
enjoyadas vírgulas de la palabra elogian la ingestión del espumoso pulque de
blanca cabeza. El otro signo de la bebida es una inconfundible nariguera en
forma de U que usaban los dioses del pulque. Tanto ese signo como la espuma son
frecuentes en los recipientes de pulque.
La embriaguez fue un problema
social grave entre los mexicas. Uno de los informantes de fray Bernardino de
Sahagún, el más importante de los cronistas de los mexicas, le relató que, en
su primer discurso al pueblo, el nuevo gobernante advertía sobre los diversos
efectos malignos del pulque, causa del mal y la perdición. Bajo los efectos del
pulque, las personas se vuelven vanas y presuntuosas, propensas al adulterio,
el hurto, la glotonería, el descontento y la ruina. Consecuentemente, los
mexicas adoptaron rigurosas medidas para limitar las ocasiones en que era
permitido darse al consumo de tan embriagadora substancia.
Tras la Conquista, el alcoholismo
perdió su carácter ritual y se convirtió en una evasión desesperada para los
indígenas reducidos a la servidumbre. Durante los tres siglos de la Colonia, la
ingesta de pulque en el Valle de México fue un grave problema de salud pública,
pero la autoridad virreinal no podía erradicar ese vicio colectivo sin
perjudicar a los grandes hacendados pulqueros. Obligada a condenar la
embriaguez desde los púlpitos, la Iglesia, sin embargo, tenía un conflicto de
intereses porque algunas de las órdenes religiosas más ricas poseían grandes
plantaciones de maguey. En su estudio sobre las pulquerías en la ciudad de
México durante el siglo XVIII (la época de oro de la industria pulquera).
Miguel Ángel Velásquez Meléndez cuenta cómo resolvió este dilema la Compañía de
Jesús: "Las consecuencias nocivas del consumo de pulque en el cumplimiento
de las obligaciones religiosas, impedían a los jesuitas participar directamente
en el mercado del pulque. No obstante, el floreciente negocio de las pulquerías
capitalinas propició que, hacia la segunda década del siglo XVIII, los jesuitas
iniciaran la plantación intensiva de magueyales y su arrendamiento a
particulares.
Los inicios de la evangelización de México
Los primeros misioneros que
llegaron a México fueron los franciscanos cuando todavía la capital mexica no
estaba conquistada gracias a otra bula papal, Alias felicis en
1521 por parte de León X. Un año después gracias a la bula papal Exponi
nobis fecisti de Adriano VI, se amplió la licencia a todas las ordenes
mendicantes para que fuesen a América. Fue con la llegada de Los
Doce, en 1524, cuando se inició formalmente la evangelización de los
indígenas por parte de los franciscanos. Los dominicos fueron
los siguientes en llegar a México en julio de 1526 con doce religiosos y
los agustinos llegaron en mayo de 1533 con siete frailes.
Los jesuitas no llegaron hasta mucho después, en 1572.
Previamente a la llegada de los
misioneros, el propio Cortés intentó iniciar la
conquista espiritual, con la ayuda de fray Bartolomé de Olmedo. Cortés
representó el ideal caballeresco y de las Cruzadas al controlar
políticamente el estado mexica e intentar promover el cristianismo (Armillas,
2004:11). Sin embargo, esos intentos fueron
bastante precipitados y pudieron haber puesto en peligro la
misma conquista del territorio. Una de esas veces fue cuando Hernán Cortés
pidió a Móctezuma II que se construyera una iglesia en la capital. Pese a la
negativa del huey tlatoani, continuó insistiendo en colocar al
menos una cruz junto a una imagen de la Virgen, provocando un momento de gran
tensión con el huey tlatoani.
Similitudes entre la religión
indígena y el cristianismo
El proceso de evangelización en
sus comienzos se encontró con muchas dificultades, pero sin duda cristianizar a
la población era clave para conseguir una conquista territorial
efectiva. Entre ambas religiones había claras diferencias, puesto que las
religiones indígenas se preocupan por el colectivo social para mantener el
orden cósmico. Mientras que, el cristianismo se centra en la salvación del alma
y tener un buen comportamiento moral. Aun así, para sorpresa de los religiosos
recién llegados, los indígenas compartían ciertos ritos con el
cristianismo como los sacramentos del bautismo, matrimonio y
confesión. Pese a las similitudes, la finalidad y el procedimiento de estos
ritos para los mexicas era diferente.
En el caso bautismo en
ambas religiones se debía verter agua sobre el recién nacido para eliminar la
mancha o pecado original. El matrimonio indígena también se
realizaba con una ceremonia, pero no impedía a los hombres tener concubinas con
las que convivían por mutuo acuerdo. Por ello, los misioneros lucharon contra
esta práctica considerada anticristiana. Pese a sus esfuerzos la poligamia
siguió existiendo durante un par de siglos más, aunque no de forma oficial. Por
último, los mexicas sólo consideraban que habían pecado y que debían confesarse
una vez en la vida sí se habían embriagado o cometido actos carnales. No veían
la realización de dichos pecados como algo que fuese a marcar
el destino de su alma debido a que esta quedase manchada, como en el
cristianismo. Los mexicas concebían el pecado como una intoxicación del cuerpo
que mediante la confesión y una penitencia sangrienta se eliminaba el veneno.
Por ello, fue realmente difícil que comprendieran la moral y la concepción del
pecado cristiano (Ricard,1986:98-100).
La conversión de los indígenas no
sólo significó que los frailes les enseñaran el catecismo y las principales
creencias de la religión cristiana. El proceso de evangelización también supuso
la transformación de muchas costumbres cotidianas, como fue, entre muchas
otras, la implantación del matrimonio cristiano y que los indígenas empezaran a
cubrir ciertas partes de su cuerpo con ropa. Además, durante este proceso, los
frailes enseñaron a los indígenas a hablar castellano y a algunos de ellos
latín, a fabricar instrumentos musicales occidentales, a cantar en los coros de
las iglesias, a participar en las fiestas de los santos, ir a misa y practicar
los sacramentos.
Dificultades para realizar la
evangelización
Uno de los problemas con
los que se encontraron fue el gran número de lenguas que se
hablaban en el territorio mesoamericano, como el náhuatl, el huasteco, el otomí
o el tarasco. Aprender estas lenguas era indispensable para poder realizar la
predicación y muchos de los misioneros se dedicaron al estudio de dichas
lenguas. Los franciscanos fueron los que más se implicaron en aprender las
lenguas nativas debido al extenso territorio que abarcaban. Para facilitar el
estudio y la predicación implantaron como lengua oficial el náhuatl entre
los indígenas del Reino de México, puesto que muchos de ellos lo hablaban como
segunda lengua al ser el idioma del Imperio mexica.
Inicialmente no todos los
religiosos decidieron estudiar las lenguas nativas y utilizaron cuadros para
evangelizar a la población. Esta práctica realmente fue una perdida de tiempo a
no ser que se utilizase como refuerzo una vez habían aprendido la lengua
autóctona, como hicieron Bernardino de Sahagún o Jerónimo de Mendieta (Ricard,
1986:193). En relación al ámbito lingüístico, también se encontraron con el
problema de la falta de palabras en náhuatl para expresar conceptos cristianos.
Por ello, decidieron implementar palabras castellanas o
latinas y que así pudieran conocer la Santa Trinidad o la redención.
Otra práctica que realizaron los misioneros para extender la fe cristiana fue
la representación de escenas bíblicas en obras de teatro en náhuatl donde los
mismos indígenas participaban.
Prácticas para asentar la fe
cristiana
Una ayuda con la que contaron los
miembros de las ordenes fueron los niños indígenas, a los que
intentaron instruir primero al considerarlos los menos arraigados a su cultura
y porque representaban el futuro. Su importancia fue tal en la evangelización
de México, que se dieron casos en los que denunciaron a sus propios familiares
si continuaban procesando su antigua religión. Incluso hubo algún caso como el
de dos jóvenes de Tlaxcala que, tras ser comulgados y
confesados, se adentraron en el territorio para convertir a otros indios
(Ricard, 1986: 187). Aún así, no fue tan fácil evangelizar a los niños como
ellos esperaban, puesto que los aristócratas indígenas muchas veces escondían a
sus hijos o hacían pasar como suyos los hijos de sus sirvientes para evitar así
su cristianización.
En teoría, los indígenas
previamente a ser bautizados debían de haber recibido una
mínima instrucción. Aun así, se acabó concediendo con demasiada facilidad y se
hicieron bautizos en masa. Se intentaron poner limites a este error con
el Concilio Eclesiástico de México de 1555, pero en la
práctica continuaron haciendo bautizos masivos. Tras recibir dicho sacramento,
procedían al catecismo, el cual se impartía una hora al día o los
domingos y festivos, según decidía cada orden. Si no asistían eran sancionados
con castigos físicos y aunque fueron prohibidos en 1539, se
siguieron cometiendo (Ricard,1986:182). Por último, en el caso de la comunión se
formaron dos grupos de opinión por parte de los misioneros: unos creían que no
eran capaces de entender la importancia de dicho sacramento por el poco tiempo
que llevaban siendo cristianos; otros creían que se debía dar sólo si ellos lo
pedían y tenían unos conocimientos mínimos. Los sínodos de 1539 y 1546 dieron
la razón al segundo grupo de misioneros, pero es probable que no se acatase lo
establecido en estas reuniones.
El intento fallido de tener
sacerdotes católicos indígenas
El momento de máxima confianza de
los frailes hacia los indígenas se produjo en 1533 por parte de los
franciscanos cuando fundaron el Colegio de la Santa Cruz de Santiago
Tlatelolco para formar sacerdotes indígenas e
instruir a los aristócratas. Por desgracia, no acabó generando su primer
objetivo pese a que muchos de los alumnos sí se creían en su nueva fe
(Portilla,1974:19). El motivo principal fue que los misioneros creían que los
indígenas carecían de la inteligencia suficiente para llegar a predicar y su
ineptitud para el celibato no los hacia aptos para ser sacerdotes. Fue en el
Concilio de 1555 cuando se prohibió ordenar a indios, mestizos y negros (Ricard,1986:349).
Con esta prohibición lo único que consiguieron fue retrasar la asimilación del
cristianismo, ya que la veían como algo foráneo donde no estaban representados.
Actividad:
- · ¿Cuál era la importancia del pulque en la época prehispánica y que consecuencias tuvo?
- ·
¿Cuáles
son las similitudes entre la religión indígena y el cristianismo?
- ·
¿Qué dificultades
se presentaron para realizar la evangelización y que prácticas llevaron para
asentar la fe cristiana?
- ·
¿Por qué
no hubo sacerdotes católicos indígenas?



