domingo, 25 de abril de 2021

HISTORIA II Grupos: 2C y 2D 26-04-21

 

26-04-21                    La conquista espiritual II

Aprendizaje esperado: Conocerán algunos hechos y acontecimientos que formaron parte del proceso de evangelización de los indígenas de la Nueva España en el siglo XVI.

Énfasis: Identificar las resistencias indígenas a la evangelización y el papel del Santo Oficio de la Inquisición.

¿Qué vamos a aprender?

Continuarás con el estudio del proceso de evangelización en la Nueva España, también llamado conquista espiritual. En esta sesión, te centrarás en las resistencias indígenas a la evangelización y el papel del Santo Oficio de la Inquisición.

Aunque sedentarios, las comunidades mesoamericanas no estaban urbanizadas en el sentido occidental: tenían un núcleo donde se erigían sus templos y alrededor había múltiples aldeas dispersas en un gran territorio. Ello entorpecía la conversión indígena ya que a veces los frailes tardaban años en volver y, al retornar de donde habían partido, su adoctrinamiento se había olvidado, los nativos habían integrado la cruz a sus dioses y los rituales continuaban”.

A fin de evitar estas evangelizaciones malogradas, la estrategia fue sacar a los indígenas de sus hogares y congregarlos en un solo lugar —casi siempre lejos de donde estaban sus santuarios a fin de que olvidaran a los dioses originales—, creando comunidades que le dieron un ordenamiento geográfico definitivo a Nueva España, tanto en sus asentamientos chicos como en sus concentraciones urbanas.

Durante la Colonia, la capital de lo que hoy conocemos como México, vivía dominada por las leyes eclesiásticas que se hacían cumplir a través de la Santa Inquisición y sus implacables acusaciones y castigos.



El interior de los templos católicos lucía obscuro, de lo único que emanaba luz eran las veladoras. Se escuchaba la música del órgano y, en lo alto del púlpito, el sacerdote daba el sermón explicando a los feligreses la importancia de guiarse a través de la moral.  Aquellos hombres que mostraban no seguir el camino del bien se enfrentaban a los duros castigos de la Iglesia.

MEXICO Y REBELIONES INDÍGENAS 

  1. guerra de Mixton en el norte de México (región de Tlatenango y Suchipila), donde se levantan las tribus cascanes al mando de Tenamaxtli en 1541
  2. guerras chichimecas que enfrentan a los zacatecos, guachichiles, pames, cascanes y guamares con los españoles, entre 1550 y 1590 y alzamiento general de los guachichiles en Nueva León, en 1624
  3. sublevación de los acaxées de la sierra de San Andrés abanderados por el "Obispo", en 1604
  4. levantamientos de los tepehuanes en Nueva Vizcaya, en 1616 y 1617
  5. rebelión de los indios guazaparis en 1632 en Sinaloa
  6. rebelión de las siete naciones desde 1643 en el norte de Nueva Vizcaya (Chihuahua), que aglutina a tobosos, cabezas, salineros, mamites, julimes, conchos y colorados
  7. alzamientos tarahumaras en 1646, 1650-1652 y 1684-1690
  8. sublevación de los indios pueblo liderados por el hechicero Popé, en 1680 en torno a la ciudad de Santa Fe
  9. levantamiento de los indios de la Baja California (pericúes y coras) contra las misiones jesuitas, instigados por los jefes Botón y Chicori en 1734 y 1735
  10. alzamiento de yaquis, pimas y mayos de Sonora en 1740 y rebelión de los pimas entre 1768 y 1770
  11. enfrentamientos con grupos apaches de Tejas, en 1758
  12. movimiento milenarista encabezado por Jacinto Caneq en Yucatán, en 1761

 

El nacimiento del Tribunal del Santo Oficio

Con el matrimonio de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, España debía recuperar el prestigio ante una economía arruinada provocando en el reino robos y delitos de todo tipo. Para minimizar el desorden social se implementaron castigos ejemplares a quienes menos acataban las leyes divinas y humanas.

Entre todo el caos la Iglesia seguía siendo poderosa en el orden espiritual y material, por ello los reyes católicos recurrieron a ella para crear una institución que les permitiera recuperar y obtener el control del reino.

Por ello, en un documento expedido por el Papa Sixto IV en el año de 1478 a 1480 se autorizó a los reyes a crear el Tribunal del Santo Oficio para que actuara contra los practicantes de herejía, bigamia, supersticiosos y contra autores y lectores de libros que criticaran la doctrina cristiana.


Con el descubrimiento del continente americano y la conquista de Hernán Cortes a México-Tenochtitlan, los españoles al tener contacto con los indios se percataron de su creencia en variados dioses y de las prácticas en nombre de estas deidades.

El primer paso ante la imposición de la religión católica fue bautizar a los naturales, pues se consideraba que no tenían alma.

El evangelizarlos no era suficiente para terminar con su idolatría porque estos cultos se realizaban a escondidas, incluso en la construcción de las iglesias hechas por indios enterraban pequeñas esculturas de sus dioses como símbolo de veneración, pero el problema ya no era solo el indio, sino también los negros, los criollos y mulatos y para controlarlos se necesitó el apoyo del Tribunal del Santo Oficio.

Se esperaba que la inquisición tuviera el mismo efecto que en España pero en la Nueva España no funcionó de la misma manera porque algunos territorios del continente americano no tenían tanta población.

Otro factor era la diversidad de lenguas habladas por los distintos grupos indígenas que en general no permitía la comunicación con los europeos y por la tardanza con la que llegaba la información por la dificultad de los caminos.

La inquisición no fue tan rigurosa como en España porque los indios no recibían la misma condena que los españoles, dado que se les consideraba  inútiles, bárbaros y miserables amados por Dios, pero con derecho a ser protegidos por los representantes de Dios en la tierra, es decir: la Iglesia y la corona española.

A pesar de los intentos de instaurar el tribunal del Santo Oficio en Nueva España, Gabriel Torres menciona que el primer experimento formal de inquisición en América fue en la zona central de Nueva España, en 1535.

Fray Juan de Zumárraga, recién nombrado obispo de México, también adquirió el cargo de inquisidor por delegación expresa del inquisidor general el arzobispo de Toledo, Alfonso Manrique.

Significaba que la autoridad de Zumárraga estaría regulada por el Consejo de la Suprema, el cual era el máximo órgano de la inquisición y como inquisidor tendría autoridad sobre otras diócesis y provincias de la naciente Nueva España.

De acuerdo con la historiadora Consuelo Maquívar y sus datos recaudados en el Archivo General de la Nación solo se tiene registro de 300 personas juzgadas y de ellas 43 sentenciadas a muerte en la hoguera. También detalló que 17 personas fueron ajusticiadas en el siglo XVI, en el siglo XVII 25 y una en el siglo XVIII y en el XIX no se encontró registro de los sentenciados.



Las piezas de toda una maquinaria

La Inquisición estaba bien planeada. Ya establecida, aplicaba a mestizos, africanos, mulatos, europeos en general y a todos aquellos que ya estuvieran bautizados.

El tribunal se encontraba ubicado en lo que hoy se conoce como la Plaza de Santo Domingo, en la esquina de Belisario Domínguez y Brasil. La inquisición tenía dos casas que servían como habitación a las personas que integraban el Santo Oficio, una se ubicaba en frente al convento de Santo Domingo y la otra en la calle de la Perpetua, lo que hoy en día se conoce como Belisario Domínguez. Para el siglo XIX, el edifico dejo de pertenecer a la inquisición para convertirse en la Academia de Medicina.

En historia mínima de la Inquisición de Gabriel Torres se relata la forma en la que estaba estructurada:
Había un portero, encargado de controlar el acceso al tribunal, la presentación de denuncias y también las solicitudes de audiencia con los inquisidores.

Al notario de secuestros se le encomendaba la cuenta de las confiscaciones y gastos de los reos. El alcaide tenía la responsabilidad de custodiar a los reos y evitar la comunicación entre ellos. Contaban con un maestro de obras, que se encargaba de mantener el edificio en buenas condiciones.

También había un médico y un cirujano para atender a los inquisidores, reos, cocineros y sirvientes tanto del tribunal como de las cárceles.



La doctora Solange también explica que los comisarios leían los edictos de fe, hacían visitas de distrito recibiendo las denuncias y las testificaciones. Los llamados familiares se comprometían a auxiliar al tribunal a cambio del fuero o protección que les dispensaba.

Los auxiliares eran laicos y eclesiásticos, alguaciles, correctores de libros, abogados, personas honestas. También se encontraban los consultores, a quienes se les llamaba para que externaran su opinión en distintos momentos del proceso.

Los calificadores o censores leían y detectaban errores dogmáticos en escritos y libros impresos, evaluaban en términos teológicos las faltas cometidas por los reos. El papel de los censores era determinar en última instancia la existencia de la herejía.

¿Qué casos se perseguían en la Nueva España?

El Santo Oficio perseguía casos en los que se presumía el uso de magia, la lectura de libros calificados como prohibidos, personas que consumían plantas o usaban procedimientos indígenas como peyote, a quienes realizaban fiestas rindiendo culto a altares o tenían prácticas que no eran bien vistas por la Iglesia.

En el libro Inquisición y sociedad en México, 1571-1700, también se escribe que en la instauración en México hubo aproximadamente 12 mil casos a proceso, en su mayoría eran delitos religiosos como blasfemias, reniegos, poligamia, bigamia, dichos contra la castidad, la virginidad y la pureza de la Virgen María, idolatría, el pedir favores sexuales durante la confesión, herejía, basado en el uso de la magia y las hierbas. Le seguían los robos, el asesinato y el estupro.

Algunos castigos correspondían a las penitencias espirituales, basadas en oraciones en días determinados, asistencia a misa pública hasta el adoctrinamiento, reclusión o trabajo obligatorio en hospitales y conventos.
Con relación a los bienes materiales, las penas consistían en multas conforme a las posibilidades económicas del reo. Otra era la vergüenza pública que afectaba el honor a base de recorridos mientras se daban azotes al reo y se pregonaban sus delitos.

Algunos pecadores eran expuestos con el cuerpo lleno de miel y emplumado, otro era el destierro en el lugar donde habían cometido el agravio, mismo que iba de los 6 meses a los 10 años y los más graves se castigaban con la hoguera. Cada pena era de acuerdo al sexo y la edad.

La identidad oculta de los testigos

De acuerdo con Eduardo Galván en El secreto de la inquisición española, en la Nueva España todo cristiano tenía el deber de denunciar ante los tribunales del Santo Oficio de la Inquisición.

Desde un principio se rechazaban las denuncias anónimas, para que procedieran debía de aparecer el nombre y apellidos del denunciante. Se tomaban los dichos de los hombres que se consideraban más fidedignos e íntegros. Posteriormente, se recogían testimonios para saber si tenían antecedentes en otros tribunales. 

Al principio se basaba en la sospecha para comenzar a actuar, pero se avanzaba en secreto porque si el caso no resultaba cierto, se buscaba siempre que la honra del presunto no quedara manchada.

Los trámites también eran en secreto para que el reo no estuviera prevenido cuando lo fueran a interrogar, para que no falsificaran su testimonio ante el tribunal o no huyeran.

En cuanto a los testigos, su identidad tenía que estar oculta, porque muchos tomaban represalias, ya que actuaban de acuerdo a enemistades u odio. Tampoco se publicaba el nombre de los colaboradores porque resultaban muertos o heridos. Se necesitaba cuidar la integridad física de los oficiales y el honor de los inquisidores.

Solange Alberro explica que la Inquisición no tuvo el mismo efecto en la Nueva España, que en España: los territorios del continente americano no tenían para ese entonces algunas tierras tan pobladas. Otro factor era la diversidad de lenguas habladas por los distintos grupos indígenas y por la tardanza con la que llegaba la información.

La herejía era el acto que se consideraba como la máxima ofensa en contra de la Iglesia, se condenaba a la hoguera o los azotes. El robar, la bigamia y la blasfemias se castigaban con plegarias o trabajos que beneficiaran a la ciudad, como el ayudar en hospitales y conventos.

El quemadero se encontraba cerca de la iglesia de San Hipólito de la alcaldía Cuauhtémoc, cerca de la alameda central.

Actividad:

  • ·         ¿Qué estrategias usaron los españoles para tratar de evangelizar a los indígenas?
  • ·         Por medio de un cuadro sinóptico explica que era la santa inquisición y sus funciones.