26-04-21
La conquista espiritual II
Aprendizaje esperado: Conocerán
algunos hechos y acontecimientos que formaron parte del proceso de
evangelización de los indígenas de la Nueva España en el siglo XVI.
Énfasis: Identificar
las resistencias indígenas a la evangelización y el papel del Santo Oficio de
la Inquisición.
¿Qué vamos a aprender?
Continuarás con el estudio del
proceso de evangelización en la Nueva España, también llamado conquista
espiritual. En esta sesión, te centrarás en las resistencias indígenas a la
evangelización y el papel del Santo Oficio de la Inquisición.
Aunque sedentarios, las
comunidades mesoamericanas no estaban urbanizadas en el sentido occidental:
tenían un núcleo donde se erigían sus templos y alrededor había múltiples
aldeas dispersas en un gran territorio. Ello entorpecía la conversión indígena
ya que a veces los frailes tardaban años en volver y, al retornar de donde
habían partido, su adoctrinamiento se había olvidado, los nativos habían
integrado la cruz a sus dioses y los rituales continuaban”.
A fin de evitar estas evangelizaciones
malogradas, la estrategia fue sacar a los indígenas de sus hogares y
congregarlos en un solo lugar —casi siempre lejos de donde estaban sus
santuarios a fin de que olvidaran a los dioses originales—, creando comunidades
que le dieron un ordenamiento geográfico definitivo a Nueva España, tanto en
sus asentamientos chicos como en sus concentraciones urbanas.
Durante la Colonia, la capital de
lo que hoy conocemos como México, vivía dominada por las leyes
eclesiásticas que se hacían cumplir a través de la Santa
Inquisición y sus implacables acusaciones y castigos.
El interior de los templos
católicos lucía obscuro, de lo único que emanaba luz eran las
veladoras. Se escuchaba la música del órgano y, en lo alto del púlpito, el
sacerdote daba el sermón explicando a los feligreses la importancia de guiarse
a través de la moral. Aquellos hombres que mostraban no seguir el
camino del bien se enfrentaban a los duros castigos de la Iglesia.
MEXICO Y REBELIONES INDÍGENAS
- guerra de Mixton en el norte de México (región de
Tlatenango y Suchipila), donde se levantan las tribus cascanes al mando de
Tenamaxtli en 1541
- guerras chichimecas que enfrentan a los zacatecos,
guachichiles, pames, cascanes y guamares con los españoles, entre 1550 y
1590 y alzamiento general de los guachichiles en Nueva León, en 1624
- sublevación de los acaxées de la sierra de San
Andrés abanderados por el "Obispo", en 1604
- levantamientos de los tepehuanes en Nueva Vizcaya,
en 1616 y 1617
- rebelión de los indios guazaparis en 1632 en
Sinaloa
- rebelión de las siete naciones desde 1643 en el
norte de Nueva Vizcaya (Chihuahua), que aglutina a tobosos, cabezas,
salineros, mamites, julimes, conchos y colorados
- alzamientos tarahumaras en 1646, 1650-1652 y
1684-1690
- sublevación de los indios pueblo liderados por el
hechicero Popé, en 1680 en torno a la ciudad de Santa Fe
- levantamiento de los indios de la Baja California
(pericúes y coras) contra las misiones jesuitas, instigados por los jefes
Botón y Chicori en 1734 y 1735
- alzamiento de yaquis, pimas y mayos de Sonora en
1740 y rebelión de los pimas entre 1768 y 1770
- enfrentamientos con grupos apaches de Tejas, en
1758
- movimiento milenarista encabezado por Jacinto Caneq
en Yucatán, en 1761
El nacimiento del Tribunal del
Santo Oficio
Con el matrimonio de Fernando
de Aragón e Isabel de Castilla, España debía recuperar el prestigio ante
una economía arruinada provocando en el reino robos y delitos de todo tipo.
Para minimizar el desorden social se implementaron castigos ejemplares a
quienes menos acataban las leyes divinas y humanas.
Entre todo el caos la Iglesia
seguía siendo poderosa en el orden espiritual y material, por ello los reyes
católicos recurrieron a ella para crear una institución que les permitiera
recuperar y obtener el control del reino.
Por ello, en un documento
expedido por el Papa Sixto IV en el año de 1478 a 1480 se
autorizó a los reyes a crear el Tribunal del Santo Oficio para que actuara
contra los practicantes de herejía, bigamia, supersticiosos y contra autores y
lectores de libros que criticaran la doctrina cristiana.
Con el descubrimiento del
continente americano y la conquista de Hernán Cortes a
México-Tenochtitlan, los españoles al tener contacto con los indios se
percataron de su creencia en variados dioses y de las prácticas en nombre de
estas deidades.
El primer paso ante la imposición
de la religión católica fue bautizar a los naturales, pues se consideraba que no
tenían alma.
El evangelizarlos no era
suficiente para terminar con su idolatría porque estos cultos se realizaban a
escondidas, incluso en la construcción de las iglesias hechas por indios
enterraban pequeñas esculturas de sus dioses como símbolo de veneración, pero
el problema ya no era solo el indio, sino también los negros, los criollos y
mulatos y para controlarlos se necesitó el apoyo del Tribunal del Santo
Oficio.
Se esperaba que la inquisición
tuviera el mismo efecto que en España pero en la Nueva España no
funcionó de la misma manera porque algunos territorios del continente americano
no tenían tanta población.
Otro factor era la diversidad de
lenguas habladas por los distintos grupos indígenas que en general no permitía
la comunicación con los europeos y por la tardanza con la que llegaba la
información por la dificultad de los caminos.
La inquisición no fue tan
rigurosa como en España porque los indios no recibían la misma condena que los
españoles, dado que se les consideraba inútiles, bárbaros y miserables
amados por Dios, pero con derecho a ser protegidos por los representantes de
Dios en la tierra, es decir: la Iglesia y la corona española.
A pesar de los intentos de
instaurar el tribunal del Santo Oficio en Nueva España, Gabriel
Torres menciona que el primer experimento formal de inquisición en América fue
en la zona central de Nueva España, en 1535.
Fray Juan de Zumárraga, recién
nombrado obispo de México, también adquirió el cargo de inquisidor por
delegación expresa del inquisidor general el arzobispo de Toledo, Alfonso
Manrique.
Significaba que la autoridad de
Zumárraga estaría regulada por el Consejo de la Suprema, el cual era el
máximo órgano de la inquisición y como inquisidor tendría autoridad sobre
otras diócesis y provincias de la naciente Nueva España.
De acuerdo con la historiadora
Consuelo Maquívar y sus datos recaudados en el Archivo General de la
Nación solo se tiene registro de 300 personas juzgadas y de ellas 43
sentenciadas a muerte en la hoguera. También detalló que 17 personas fueron
ajusticiadas en el siglo XVI, en el siglo XVII 25 y una en el siglo XVIII y en
el XIX no se encontró registro de los sentenciados.
Las piezas de toda una
maquinaria
La Inquisición estaba bien
planeada. Ya establecida, aplicaba a mestizos, africanos, mulatos, europeos
en general y a todos aquellos que ya estuvieran bautizados.
El tribunal se encontraba ubicado
en lo que hoy se conoce como la Plaza de Santo Domingo, en la
esquina de Belisario Domínguez y Brasil. La inquisición tenía dos casas que
servían como habitación a las personas que integraban el Santo Oficio, una se
ubicaba en frente al convento de Santo Domingo y la otra en la calle de la
Perpetua, lo que hoy en día se conoce como Belisario Domínguez. Para el siglo
XIX, el edifico dejo de pertenecer a la inquisición para convertirse en
la Academia de Medicina.
En historia mínima de la
Inquisición de Gabriel Torres se relata la forma en la que
estaba estructurada:
Había un portero, encargado de controlar el acceso al tribunal, la
presentación de denuncias y también las solicitudes de audiencia con los
inquisidores.
Al notario de secuestros se le
encomendaba la cuenta de las confiscaciones y gastos de los reos.
El alcaide tenía la responsabilidad de custodiar a los reos y evitar
la comunicación entre ellos. Contaban con un maestro de obras, que se encargaba
de mantener el edificio en buenas condiciones.
También había
un médico y un cirujano para atender a los inquisidores,
reos, cocineros y sirvientes tanto del tribunal como de las cárceles.
La doctora Solange también
explica que los comisarios leían los edictos de fe, hacían visitas de
distrito recibiendo las denuncias y las testificaciones. Los
llamados familiares se comprometían a auxiliar al tribunal a cambio
del fuero o protección que les dispensaba.
Los auxiliares eran
laicos y eclesiásticos, alguaciles, correctores de libros, abogados, personas
honestas. También se encontraban los consultores, a quienes se les
llamaba para que externaran su opinión en distintos momentos del proceso.
Los calificadores o
censores leían y detectaban errores dogmáticos en escritos y libros
impresos, evaluaban en términos teológicos las faltas cometidas por los reos.
El papel de los censores era determinar en última instancia la
existencia de la herejía.
¿Qué casos se perseguían en la
Nueva España?
El Santo Oficio perseguía casos
en los que se presumía el uso de magia, la lectura de libros calificados como
prohibidos, personas que consumían plantas o usaban procedimientos
indígenas como peyote, a quienes realizaban fiestas rindiendo culto a
altares o tenían prácticas que no eran bien vistas por la Iglesia.
En el libro Inquisición y
sociedad en México, 1571-1700, también se escribe que en la instauración en
México hubo aproximadamente 12 mil casos a proceso, en su mayoría eran delitos
religiosos como blasfemias, reniegos, poligamia, bigamia, dichos contra la
castidad, la virginidad y la pureza de la Virgen María, idolatría, el pedir
favores sexuales durante la confesión, herejía, basado en el uso de la magia y
las hierbas. Le seguían los robos, el asesinato y el estupro.
Algunos castigos correspondían a
las penitencias espirituales, basadas en oraciones en días
determinados, asistencia a misa pública hasta el adoctrinamiento, reclusión o
trabajo obligatorio en hospitales y conventos.
Con relación a los bienes materiales, las penas consistían en multas conforme a
las posibilidades económicas del reo. Otra era la vergüenza pública que
afectaba el honor a base de recorridos mientras se daban azotes al reo y se
pregonaban sus delitos.
Algunos pecadores eran expuestos
con el cuerpo lleno de miel y emplumado, otro era el destierro en el lugar
donde habían cometido el agravio, mismo que iba de los 6 meses a los 10 años
y los más graves se castigaban con la hoguera. Cada pena era de
acuerdo al sexo y la edad.
La identidad oculta de los
testigos
De acuerdo con Eduardo Galván
en El secreto de la inquisición española, en la Nueva España todo
cristiano tenía el deber de denunciar ante los tribunales del Santo Oficio de
la Inquisición.
Desde un principio se rechazaban
las denuncias anónimas, para que procedieran debía de aparecer el nombre y
apellidos del denunciante. Se tomaban los dichos de los hombres que se
consideraban más fidedignos e íntegros. Posteriormente, se recogían testimonios
para saber si tenían antecedentes en otros tribunales.
Al principio se basaba en la
sospecha para comenzar a actuar, pero se avanzaba en secreto porque si el caso
no resultaba cierto, se buscaba siempre que la honra del presunto no quedara manchada.
Los trámites también eran en
secreto para que el reo no estuviera prevenido cuando lo fueran a interrogar,
para que no falsificaran su testimonio ante el tribunal o no huyeran.
En cuanto a los testigos, su
identidad tenía que estar oculta, porque muchos tomaban represalias, ya que
actuaban de acuerdo a enemistades u odio. Tampoco se publicaba el nombre de los
colaboradores porque resultaban muertos o heridos. Se necesitaba cuidar la
integridad física de los oficiales y el honor de los inquisidores.
Solange Alberro explica
que la Inquisición no tuvo el mismo efecto en la Nueva España, que
en España: los territorios del continente americano no tenían para ese
entonces algunas tierras tan pobladas. Otro factor era la diversidad de lenguas
habladas por los distintos grupos indígenas y por la tardanza con la que
llegaba la información.
La herejía era el acto que se
consideraba como la máxima ofensa en contra de la Iglesia, se condenaba a la
hoguera o los azotes. El robar, la bigamia y la blasfemias se castigaban con
plegarias o trabajos que beneficiaran a la ciudad, como el ayudar en hospitales
y conventos.
El quemadero se encontraba cerca
de la iglesia de San Hipólito de la alcaldía Cuauhtémoc, cerca
de la alameda central.
Actividad:
- · ¿Qué estrategias usaron los españoles para tratar de evangelizar a los indígenas?
- · Por medio de un cuadro sinóptico explica que era la santa inquisición y sus funciones.



